Los Tigres llegaron diezmados al segundo enfrentamiento con Boca. A las bajas de jugadores por lesión, se le sumó la acumulación de faltas de un equipo que jugó durante casi los cinco minutos finales con cuatro de sus cinco jugadores con cuatro foules y sin margen para el error ya que un triunfo visitante le daba la clasificación directa a semis. No obstante fue victoria 82-72 y así logró un tercer y decisivo encuentro que será hoy mismo a la hora 23, nuevamente televisado a todo el país por Canal 7.
En la primera mitad del partido, Libertad logró cumplir con la premisa más importante del tramo inicial: no cargarse de faltas. Además, en el tramo, logró mantener aquella diferencia inicial lograda a partir del apabullante 12-2.
El entretiempo lo encontraba 45-37 y sólo con Moldú con tres faltas. No obstante, no todas fueron rosas para los de Lamas, que a la reducida cantidad de jugadores (Ceruti y Ginóbili lesionados) promediando el cuarto inicial se le sumó Martín Müller, quien recibió una dura infracción de Cequeira y debió abandonar la cancha con evidentes signos de dolor, estando luego con una compresa con hielo en su rodilla derecha.
Esta situación hizo que los Tigres quedaran con Moldú y Saglietti como perimetrales (No hay recambio, les recordó en un tramo el entrenador a ambos, cuando llegaron a su cuarta falta personal) ya que a Profit se lo va llevando de a poco, con apariciones en cuentagotas para que retome el ritmo y una casi inédita formación interior con Benítez, Pelussi y Battle juntos.
Boca seguía cayendo por unos diez puntos pero apareció Reynolds para meter una buena ráfaga, tomando la posta que dejaron los desaparecidos olímpicos: Gutierrez (8 puntos) y Fernández (15 puntos pero sufrió un técnico al «prenderse» a una discusión con la platea). Libertad era puro esfuerzo y marca, alentado por su público. No obstante, veía cómo Boca se acercaba cada vez más limando las distancias hasta quedar a cinco puntos a otros tantos minutos.
Todo se complicó aún más cuando, a 4.02, Saglietti se sumó al club de Pelussi, Moldú y Benítez con cuatro faltas. Sólo Battle podía cometerlas y cada pitazo en defensa -sufrido por Lamas y los presentes- invariablemente era para él. La imagen del final, con Picatto agachado, tratando de entender cómo no podía arrebatarle este juego a Libertad, con Saglietti corriendo de contra para terminar de cerrar el partido 82-72 y la gente premiando a todos con un cerrado aplauso revive la reciente paternidad aurinegra sobre un Xeneize al cual le cae muy bien enfrentar.


