Llach: «Hay que reconocer el índice inflacionario y combatirlo ya»

El economista no deja de ser optimista pero con reparos.«Yo hablo con mucha gente de distintos puntos del país y se tiene esa sensación: es como una persona que ha tenido abuso de una sustancia y que la ha dejado y de golpe ve acercarse una recaída. Argentina vivió muchos años con inflación alta y cuando se ve crecer, se genera una sensación de angustia», comenzó diciendo Llach, quien fuera invitado por Fundación de la Cuenca para participar de la cuarta charla del ciclo de conferencias organizado para este año.

Casi de forma inevitable, las primeras preguntas y respuestas estuvieron orientadas hacia el fantasma inflacionario. La continua escalada de precios no puede pasar desapercibida y él consideró como sumamente necesario comenzar de inmediato con la puesta en marcha de medidas que tiendan a controlarla para, dentro de un par de años, poder gozar de un solo dígito.

«Creo -dijo- que estamos frente a un problema que hay que reconocerlo en su real dimensión. La inflación verdadera es casi el doble de lo que dice la Nación, está cerca del 16 por ciento, no del 8, aunque es difícil saberlo ya que los termómetros están rotos. La inflación que da el Gobierno nacional cambió el método, la que dan las direcciones provinciales de estadísticas no y ahora, una da 16 y otra 8, mientras que antes daban iguales».

«El problema, económicamente tiene solución, no es un fatalismo. Quedan muchas cosas por hacer y volver atrás la tasa de inflación, bajándola menos del 10 por ciento en un par de años. El otro tema que se une al temor son las tarifas de energía que por ahora se mantienen con desembolsos del Tesoro Nacional que se podría utilizar para políticas de equidad en educación o nutrición, por ejemplo», continuó.

«Si se acierta con el camino, el escenario que tiene por delante Argentina es muy promisorio», anticipó antes de referirse al exponencial crecimiento del gasto público que experimenta el país, dinero que no siempre está dirigido para quienes más lo necesitan: «el gasto público está creciendo al 45 por ciento anual. Esto es un nivel esotérico porque no hay ningún país del mundo que esté teniendo tamaño desfasaje. Creo que es uno de los factores que explican el aceleramiento de la inflación. La buena noticia es que simplemente desacelerando el crecimiento del gasto, sin necesidad de reducirlo, se podría ahorrar mucho dinero para solucionar problemas de inflación, exagerados subsidios y esta es una de las razones por las que digo que es manejable pero hay que apresurarse porque se genera la inercia inflacionaria y se complica el futuro».

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