Mal uso y abuso del verbo: Arrancar

El exceso con que se usa este verbo, además de incluirlo erróneamente en oraciones, permite censurar el desapego por el dominio de nuestra bella y valiosa lengua nacional. Especialmente, si quienes así lo maltratan son docentes o comunicadores sociales que trabajan en radio, televisión, etc.

Expresa el diccionario de la Real Academia Española (RAE), donde consta toda la lengua que heredamos: “El idioma español, también llamado castellano, es una lengua romance con más de 500 millones de hablantes nativos y cerca de 600 millones en total, situándose como la segunda lengua materna más hablada del mundo. Originado a partir del latín vulgar en la península ibérica, es hoy idioma oficial en 21 países de Europa, América y África”. 

Donde se desenvuelven los comunicadores debiera existir el aporte de profesionales capacitados para enmendar fallas diarias que se cometen.

El profesor Giménez visitó varias veces nuestra ciudad y confirmó que era corrector en ATC. Un destacado escritor de Rafaela desempeñaba idéntica tarea en la radio de esa ciudad. Consultar, preguntar, informarse, no es vergonzoso. Revela la apetencia por un trabajo perfecto, el deseo de no producir algo con fallas gramaticales. Evidencia compromiso, responsabilidad y respeto por el idioma nacional. Lógicamente, un asiduo lector conquistará con los años mayor seguridad ortográfica.

Consultemos: “Arrancar» es un verbo polivalente que significa “sacar algo de raíz o violentamente, iniciar el funcionamiento de un motor/máquina. Arrancar no es sinónimo de comenzar, o empezar, salvo que se refiera a quien utiliza el vocablo por una máquina, por ejemplo, un auto. O bien, para referirse, de manera coloquial, a un comienzo inesperado de alguna acción. 1) Sacar de raíz. Arrancar un árbol, una planta.2) Sacar con violencia algo del lugar a que está adherido o sujeto, forma parte. 3) Arrancar una muela, un clavo, un pedazo de traje. Quitar con violencia. 4) Obtener o conseguir algo de alguien con trabajo, violencia o astucia”. Además del “mal uso”, lo terrible pasó a ser el abuso.

Ahora todo arranca: las clases, los partidos, el acto, la obra, el teatro, el cine, la escuela, el corso, el sueño, el programa… es como una plaga, difícil de exterminar. ¿Importa muy poco hablar correctamente?

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