Murales en Sunchales. El arte que despierta los sentidos

Muralismo es una palabra de origen latino que proviene de “murus”, que significa “pared exterior” al que agregándole el sufijo “al” implica que está dedicado a algo o es relativo a algo. El agregado de “ismo” significa actividad. Son pinturas que se hacen a lo largo de una pared, es arte porque para desarrollarlo se necesitan habilidades y saberes.

Un mural no es solamente un dibujo plasmado en un espacio, se trata de que en ese plano se cristalice una historia que despierte emociones en quien lo mira; además debe haber elementos con diversidad de tamaños y puntos de vista. Todo esto implica una gran maestría, expresada con el uso de diversas técnicas.

El movimiento muralista tuvo gran auge en México, cuando a principio de siglo XX, los artistas recurrieron a la pintura mural como mecanismo de acción política, buscando difundir determinados ideales. El Estado apoyó esta manifestación con recursos. Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco están considerados como los principales exponentes del muralismo mexicano.

En Argentina el desarrollo del arte mural, comenzó a manifestarse después de la dictadura militar. Toda la restricción ejercida por la dictadura hacia el arte público, sobre todo sobre las paredes, tomó fuerza, y los artistas empezaron a ver una nueva forma de comunicar sus ideas. La crisis social del 2001 acrecentó este universo de expresiones; de este modo los ideales se manifestaron en las paredes.

Esta semana con motivo de celebrarse el día del Cooperativismo, Sunchales presentó el Primer Congreso Nacional de Muralistas, expresión en símbolos de lo que significa el cooperativismo.

Foto: Diego Rosso.

Las paredes, que imagino ofrecidas para tal fin, hoy tienen plasmadas un mensaje integrador, colectivo y esperanzador, plagadas de colores que hablan por sí mismos. Los murales, unos más realistas que otros, nos obligan a interpretar los detalles: hombres, mujeres, animales, plantas, flores, trazos que en perfecta armonía componen un cuadro convocante. El mural de la pared del municipio, sobre Avenida Belgrano, tiene una llave que a mí me dice claramente: “Tómela, y entre: esta es su casa”. Otros hablan del pasado, del futuro, del origen, de lo que nos une como pueblo. Cada trazo es una invitación al resignificado.

Foto: Diego Rosso.

El grupo de muralistas, sin duda debió beber de la cultura ciudadana, de su idiosincrasia, ponerse en zapatos de un colectivo con ideas particulares para encontrar en la realidad, elementos ensamblados de tal modo que digan por sí mismos.

Celebro la iniciativa de poner a Sunchales como “Kilómetro 0” del Proyecto nacional “De Ushuaia a La Quiaca” con la temática del cooperativismo en esta localidad. Llenar los ojos de color y provocar el desafío de interpretar los símbolos y alertar los sentidos dormidos por la inercia, es una manera de mostrar el valor del arte para decir, para expresar. No en vano las dictaduras se ocuparon de callarlo. Esperemos que nadie se atreva de destruirlos.

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Griselda Boanfede

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