Uno comenzó el año arrasando, hilvanando triunfos y codeándose con la punta, el otro, inició el 2006 con altibajos pero fue encontrando su mística, esa que lo hizo ir progresando en la tabla de posiciones hasta el día de hoy donde es escolta. Libertad y Boca se vuelven a ver las caras esta noche para disputar un nuevo partido, de esos especiales, que merecen la televisión a todo el país.
En los papeles, el choque es atractivo por donde se lo mire ya que son dos de los protagonistas de esta edición de la Liga Nacional y porque ambos, en pocos días, serán quienes representen a la competencia local en el más importante certamen basquetbolístico continental.
Como siempre en los últimos tiempos, a Boca poco le importa dónde juegue, siempre es candidato a retirarse con una victoria bajo el brazo. Lo de Libertad, en cambio, pasa por el trasfondo y no tanto por el partido en sí. Precedido del alejamiento del entrenador hace pocos días, lo más importante será ver cómo los jugadores asimilan la partida y qué tipo de respuestas dan en la cancha.
“El equipo había perdido el rumbo y la falta de confianza hacía descreer en los sistemas de juego”, sentenció Gonzalo García al hacer referencia al momento aurinegro. Si hay una fecha en la cual no se permiten errores es esta ya que ante la menor distracción o bache, los Xeneizes pueden escaparse una decena de puntos y comenzar a cerrar el partido. Experiencias sobran sobre este particular.
Pero también hay que mirar el pasado reciente, el que marca la última visita liberteña a “La Bombonerita”, desde donde regresó con una goleada histórica, superando a los capitalinos por cuarenta puntos: 93-53, con una brillante actuación del “Sepo” Ginóbili, con 25 puntos.
En la noche de hoy estaría Passaro sentado en el banco de suplentes aurinegro, casi con seguridad compartiendo con Eduardo Cadillac, quien ayer arribara a la ciudad para hacerse cargo de la conducción del plantel liberteño.

