Propias pero usurpadas

El 3 de enero de 1833, el comandante británico James Onslow, al mando de la corbeta HMS Clío, entró por la fuerza, en territorio de las Islas Malvinas Argentinas y obligó a arriar la bandera. Comienzo de año e inicio de un extenso período de reclamos ante la posesión ilegal británica en Malvinas.

Argentina se venía asentando en esas tierras desde los años 20 con mucho esfuerzo. El coronel Pinedo se encontraba en ese momento a cargo de las islas. Su misión era proteger el archipiélago controlando la explotación ilegal de los recursos en los espacios marítimos. Onslow le obligó a arriar la bandera argentina, Pinedo se negó, pero, aun así, la superioridad de fuerzas lo obligó a rendirse y volver a continente.

…Si entre ellos se pelean…

Mapa francés de las Islas Malvinas, año 1833.

El gobierno de Argentino se encontraba transitando guerras civiles que enfrentaban al Partido Federal con el centralismo porteño. Hombres y pueblos separados desde 1810 por ideas y formas de organización. Las figuras se escondían detrás de hechos sangrientos que ampliaban a cada paso la grieta. En 1828, Lavalle había fusilado a Dorrego empujado por el unitarismo porteño; la sociedad se envolvía en muertes, venganzas y dolor. La grieta, esa de la que hoy hablamos, se gestaba y definía en campos de batallas.

En Buenos Aires, el primer gobierno de Rosas, terminó el 17 de diciembre de 1832. Organizó una Campaña al Desierto para debilitar las fuerzas de los indígenas del sur y, en lo posible, ganarles tierras. Durante su ausencia, los porteños intentaron limar su poder, pero Rosas era hábil y lejos de exigirlo, hizo que se lo dieran en las manos. Volvió y gobernó desde 1835 hasta 1852, manejando la suma del poder público y evitando que se dictara una Ley Suprema.

Demás está decir que el territorio no tenía norte; los caudillos gobernaban provincias; Buenos Aires intentaba ser cabeza de gobierno, pero todo sin acuerdos, solo luchas intestinas. Sin una constitución que ordenara el territorio y sus instituciones, sin acuerdos y sin objetivos comunes, difícilmente se hubiera podido enfrentar el poderío inglés que ya por esos tiempos contaba con mercenarios de guerra; es más, se conoce que a Pinedo le pidieron que entregara en paz, las islas.

Relato esto porque es necesario conocer cómo reaccionaron los responsables del poder en aquellos tiempos y también qué buena oportunidad les dejaban a los usurpadores.

Este 3 de enero se cumplen 192 años de la usurpación de la cual Gran Bretaña es responsable. Desde ese día, comenzaron los reclamos por la devolución de las islas; un intento de recuperación en 1982, ha dejado dolorido al pueblo argentino.

¡¡Las Islas Malvinas son argentinas!! Hay que gritarlo, aunque a veces, desaparezcan del mapa como por arte de magia, o las llaman Falklands, tal vez enamorados del idioma extranjero.

Son nuestras, son propias, aunque usurpadas.

Griselda Bonafede.

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