Simple, como toda persona de bien. La síntesis de un reclamo que Jorge «El Gigante» González viene haciendo desde hace largos años. Comenzó cuando tuvo una primera experiencia en la Liga Nacional, donde sólo pareció importar su físico. Sigue hoy, donde trata de seguir adelante, alternando días buenos y malos y tratando de dar a conocer su historia de vida. Esa misma que llevó a Fernando Robledo a hacer una gran movida para acercarlo a la ciudad, esa misma que lo puso al director de FM Nuevo Mundo a la altura del Gigante ya que tuvo un corazón así de inmenso.
«Vale la pena venir y visitar a mis amigos y también a ustedes, para que me vean y me conozcan, para que sepan cómo estoy, aunque sea por un rato. Esto no se puede prever pero ojalá que no le pase a nadie, especialmente a los niños porque le pega muy duro, porque se crece con un montón de complejos y por ahí los padres no nos entienden», dijo.
Debió comenzar a trabajar a los nueve años y si bien en esta visita se lo relacionó con su experiencia con la NBA, la lucha profesional y su paso por Hollywood al lado de Pamela Anderson, bien lejos de eso estuvieron sus inicios en el mundo laboral.
[audio:Gonzalez_Enfermedad.mp3]La idea de todos los entrenadores que lo reclutaron, excepto León Najnudel fue la de tener un jugador que cambiara la historia de la Liga Nacional. Esto le jugó muy en contra, tanto que recién en la década del ´90 se hizo estudios médicos completos que le permitieron detectar la enfermedad, junto con la cual llegó la diabetes y las nuevas complicaciones.
[audio:Gonzalez_Y_El_Basquet.mp3]«Hice lo que quería. En cualquier lado en el que me invitaban yo estaba», recordó junto con un episodio que lo muestra también como una forma íntegra, al dejar su trabajo por un cuadro de enfermedad de su madre.
Desde pequeño uno supone que al crecer y «ser grande» irá perdiendo los temores. En base a ese mismo razonamiento, González no debería temerle a nada aunque sabido es que no es así. «Temo a la muerte», reconoció y admitió tener días complicados aunque también con muy buenos momentos. «Cambiaría todo por tener buena salud», dijo más adelante, en otro párrafo.
[audio:Gonzalez_Temor_Y_Disfrute.mp3]Una de las preguntas que surgió durante la charla estuvo orientada a la situación económica. Parte de su historia está relacionada con situaciones que hoy se relacionan con mucho movimiento de dinero. No obstante, no hay que perder de vista el tiempo en el cual transcurrió todo ya que su paso por la Liga Nacional fue cuando esta era amateur, por lo que sólo se abonaban sueldos mínimos. Después, también hubo alguna «ayuda» externa de quienes se le acercaron: «todo lo que me pasa es culpa mía a mi ingenuidad. Si hubo sanguijuelas alrededor mío fue por mi culpa. Ahora vivo de mis ahorros, todos los días, hago todo lo que tengo que hacer sin pensar en lo que pasó ayer. No puedo ni pienso perder tiempo pensando en lo que hice o lo que no hice».
Hubo un momento en el cual se refirió directamente a su enfermedad, comentando la existencia de otras personas que padecen situaciones similares, así como también los cuidados que debe tener, las inyecciones que tiene que colocarse exactamente cada 24 horas y las otras lógicas derivaciones de sus padecimientos.
Llegó también el momento de los regalos, reconocimiento de empresas y comercios de la ciudad que se sumaron a esta cruzada que inició Fernando Robledo desde FM Nuevo Mundo. Frazadas, alimentos, un split frío/calor y plaquetas de reconocimiento, fueron algunos de los obsequios con los cuales emprendió el regreso a Colorado. El agradecimiento no tardó en surgir, sincero, desde González. Los aplausos hicieron lo propio desde los presentes.
(Debíamos la publicación de esta nota, la cual sufrió varios imponderables relacionados con la tecnología. Ha sido tan imponente la visita de González como el esfuerzo que de corazón, Fernando Robledo y su gente han hecho para tratar de ponerse en la piel de unos mínimos héroes y buscar saldar esta deuda que se mantiene con el «Gigante», que no podíamos dejar de pedir disculpas por el retraso para que la misma viera la luz).

