Soy Doula… ¿qué soy?

Soy Romina Lusso, mujer, madre, profesora en Ciencias Naturales, Psicóloga Social y además Doula. Según Michel Odent: Doula se nace no se hace y así lo siento.

La palabra doula (que se pronuncia «dula») deriva del griego antiguo y significa “mujer que sirve». Aplicado al nacimiento, una doula es esa mujer que ha atravesado sus propios partos (o no) y se pone al servicio de otra mujer que va a parir.

Las doulas somos mujeres que escuchamos ante todo a otras mujeres en un momento único de sus vidas. Acompañamos durante el embarazo, trabajo de parto, parto y puerperio (o en alguno de estos momentos) enfocándonos en el aspecto emocional, en su bienestar general y en sus necesidades. Sostenemos y guiamos, pero sobre todo informamos, y así la mujer y su pareja van sintiendo autonomía para vivir la experiencia de una forma positiva.

A lo largo de la historia las mujeres, en sus partos, acudieron a una partera que, gracias a sus conocimientos y su experiencia, podía asistir a la mamá y al bebé. En la mayoría de los casos había, además, una o varias mujeres que ofrecían su apoyo a la parturienta; una madre, abuela, hermana o amiga, capaces de contenerla afectiva y emocionalmente. Eran mujeres cercanas, que incluso después del parto se ocupaban de las cuestiones domésticas, para que la mamá pudiera recuperarse y atender a su bebé.

La vida actual y sus exigencias hicieron que las familias extensas dejaran de convivir. De ese modo las mujeres perdimos el entorno femenino facilitador del parto y la crianza y fuimos introducidas en el territorio de la medicina y la tecnología. Las familias, cada vez más pequeñas, dejaron de cumplir esta función y personas especializadas se ocuparon de estas cuestiones de antigua tradición íntima y femenina.

En la actualidad la doula aparece como un modo de recuperar esta figura femenina que, habiendo vivenciado las vicisitudes emocionales del parto, nacimiento y crianza intenta, con su aporte amoroso y respetuoso, «proteger» la memoria de la mujer sobre la experiencia de su parto.

El parto es un acto fisiológico, involuntario y espontáneo. Mientras todo esté bien no hay que hacer nada para que todo ello funcione, funciona por sí mismo. Y la realidad es que nadie nos puede enseñar a parir, ni el ginecólogo, ni la partera, ni la doula, ni nadie. Es un proceso totalmente fisiológico, sexual y particular. Nadie puede enseñar a un bebé a nacer. Simplemente ocurre. Es un acto absoluto, primario y poderoso.

A ese acto incontrolable, sin embargo, lo podemos ayudar intentando saber todo lo posible de lo que acontece en el parto y no solo físicamente sino también emocionalmente. Podemos elegir ser conscientes de cómo nos encontramos físicamente, anímicamente y emocionalmente con respecto a nuestro embarazo y así poder tomar una decisiones enmarcadas y avaladas por la Ley de Partos Humanizados Nº 26.929 que nos proporcione el derecho de elegir dónde, cómo y con quién parir.

En la actualidad y frente al parto o la crianza, nos encontramos en general dominadas por una cultura del miedo. La mujer ha perdido su confianza de parir, su poder natural de fluir. Es aquí donde hay un gran agujero que muchas mujeres necesitan llenar de confianza, poder, alegría y la figura de la doula se hace esencial.

Las doulas abarcamos el cuidado delicado de la mujer puérpera y de su recién nacido. Hoy en día el postparto es complejo, las sombras acechan, las sombras de la sociedad, de la mujer trabajadora, de la vida social. Las mismas mujeres somos devoradoras de otras con nuestro prejuicio o nuestra mirada subjetiva de la maternidad y la crianza. Las doulas cuidamos a esa mujer de postparto y así esa madre que nace cuida a su bebé sostenida, comprendida.

La necesidad, por parte de las mujeres, de cuidarse mutuamente durante el embarazo, en el parto y postparto es de siempre y en la actualidad se hace notable. Crecen los círculos de mujeres, las tribus maternantes (como me gusta a mí llamarlas), los foros, las redes, todavía en silencio pero el eco llega. La red se entreteje firme y conscientemente, llegará un momento en que esta red sostenga a todas, sin olvidarnos de estos hombres que también están paternando de manera consciente y que sostienen a sus mujeres puérperas de la manera más amorosa y respetuosa.

De momento las doulas tenemos un gran papel al sostener, acompañar y garantizar los derechos de las familias.

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