Tenemos terrenos… y ahora cómo seguimos?

Pocos meses atrás, la ciudad estaba reclamando la urgente incorpoación de espacios para recibir a viviendas destinadas a la clase media. Si uno se pone a ver en perspectiva, el proceso para que el municipio se hiciera de los mismos ha sido sumamente rápido. Claro, mucho tuvo que ver la decisión personal de un vecino, que aceptó las condiciones propuestas desde el Gobierno local.

Lo concreto es que, este 2009 se cierra con un banco de tierras municipal de cinco hectáreas y varios loteos en marcha para ofrecer terrenos a un precio razonable. Es decir que en este último período se ha avanzado más que en los años anteriores. Suena extraño, es cierto, pero es una lectura de la realidad, los terrenos están y pueden tocarse.

Igualmente, tampoco estamos hablando del reparto de la abundancia por lo que ante la demanda existente, se debería disponer de un solo movimiento de las cinco hectáreas si se pretende resolver con celeridad el déficit habitacional. Esto, lógicamente, no ocurrirá por varios motivos sino por el contrario, se demandará de algunos años para ir dando los primeros pasos.

Las perspectivas son buenas, el futuro es promisorio pero también nos deja abierta una disyuntiva: ¿Qué hacemos con los terrenos? Las opciones de distribución o reparto son claras y simples: gestionar viviendas sociales o ponerlos a la venta para el sector que no puede tener acceso a otros espacios económicamente más caros.

La primera de las alternativas es la casi lógica con el detalle que desde hace un par de años no se cae un peso desde la Nación para construir viviendas. Esto hace que la opción primera pase a otro lugar ya que las expectativas no son precisamente las de mejoras en este aspecto sino por el contrario, el 2010 se presenta como un año similar.

La puesta a consideración de la comunidad y sus necesidades pasaría a ser entonces la opción lógica y primera. Aquí habrá que establecer a quiénes se les vende, en qué condiciones. Se tiene que abarcar a los más necesitados pero también establecer un sistema de recupero que permita retroalimentar el fondo e incorporar otros terrenos a futuro.

Será fundamental entonces el rol que pueda cumplir el Instituto Municipal de la Vivienda. ¿Qué es de la vida de el? ¿No debería ser el que, como organismo independiente, estuviera haciendo punta sobre este tema? Seguramente habrá gestionado y hecho sus movimientos pero ha sido tal el protagonismo adoptado desde el Concejo y el Municipio que casi nadie se ha acordado de ellos. ¿Y los Sin Tierra? Luego de que se postergara la posibilidad de expropiación de tierras (que por cierto, en Rafaela el proceso de expropiación está por caer por no tener fondos la provincia para cumplirlo) virtualmente desaparecieron, es una lástima porque podrían ser también actores activos de esta nueva etapa del proceso.

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