Un viaje a la nostalgia

La formación a punto de iniciar el recorrido (Elvio Saravia).(Por: Elvio Saravia) – Fue por unas horas solamente, tan breve como el recorrido, pero la nostalgia para algunos se hizo grande al ver tanta gente convocada en las estación de trenes de Sunchales. Fue gracias a la Asociación de Ferromodelistas y Amigos del Ferrocarril de Rafaela que esta iniciativa se hizo posible, en nuestra ciudad la tarjeta Nexo se sumó a la idea para que algunos pudieran viajar desde nuestra estación.

La llegada del tren de las 12.30 deparó un sin numero de cuestiones llamativas, muchos de los presentes en el andén no iban a viajar, pero el deseo de volver a ver un tren de pasajeros ameritaba a la cita.

Entre los presentes asomó por los pasillos un viejo empleado del ferrocarril, miró durante inmutables minutos las vías, caminó de lado a lado por el andén y en su mirada oculta de lentes oscuros, cabello blanco y sobretodo negro, se reflejó el pasado. Su presencia no pasó desapercibida y algunos empleados del Nuevo Central Argentino se le acercaron para intercambiar anécdotas del pasado comparadas con el presente.

El tren aproximándose a la estación. La postal no podía estar completa sin el perro y el niño aguardando (Elvio Saravia).Para la mayoría de los pasajeros que debieron soportar una demora de cuarenta minutos, esta experiencia era nueva, los niños ansiosos escuchaban con atención el relato de sus mayores y así poco a poco se preparaban para la llegada del tren.

-¡Allá viene! Exclamó alguien y una buena porción de los presentes arrebató celular, cámara, levantó a sus hijos en los hombros e hizo todo lo posible para registrar ese momento inolvidable para las pupilas.

Los vagones fueron el comentario del pasaje (Elvio Saravia).
El andar de la gran máquina para muchos resultó lento, los nuevos tiempos de velocidades extremas, han cambiado sustancialmente hasta la sensación del cuerpo al trasladarse. El movimiento de a ratos bamboleante también llamó la atención, las miradas clavadas en las ventanillas escrutaron con atención los detalles del campo seco por las heladas.

Al pasar por Nueva Lehmann el hallazgo del pueblo que desaparece llamó la atención, de muchos que hace años que lo único que ven de esa localidad es el cartel de ingreso sobre Ruta 34, los años y la ausencia de tren muestran las heridas de un pueblo que supo ser pujante.

Vamos llegando a Rafaela y vemos la peor parte de esa “isla” conocida como la “Perla” del Oeste, -cuidado con los piedrazos, advierte un empleado del N.C.A. la pobreza y la marginalidad dan forma a un paisaje poco amigable. De pronto se escucha un piedraza y un vidrio que estalla, fue en el primer vagón comenta alguien…

Vista desde la ventanilla, la estación de nuestra ciudad (Elvio Saravia).Que distinto se ve todo desde acá (se me ocurre pensar), el tren en sólo cuarenta kilómetros, nos ha mostrado el escenario tenebroso de una Argentina que olvida constantemente. Olvida al campo, y sus pequeños pueblos dando lugar al latifundio sojero. También olvida que a los que viven en las orillas de las ciudades a esa gente sin posibilidades, sin educación y sin demasiado futuro que invierte su tiempo de domingo por la tarde apedreando trenes.

Miramos el país desde el asfalto y no desde las vías esa es una realidad irrefutable, varios gobiernos desde el fulminante Plan Larkin han decidido que el tren desaparezca y con él más de 700 pueblos a lo largo de toda la Argentina.

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