Desde hace años, a los sunchalenses, Villa María representaba el sitio donde solían darse grandes recitales, multitudinarios, con bandas de rock difíciles de ver en otros puntos del interior del país. Actualmente no ha cambiado en demasía aunque tras un viaje compartido entre su intendente y el nuestro, se rubricó un convenio de cooperación entre ambas administraciones.
Se trata mayormente de un aspecto formal para el desarrollo, muchas veces implementado pero de esas cosas que con el correr del tiempo suelen perder representatividad y generan una sensación de difícil aprehensión por parte de la comunidad. No obstante, en este caso puntual, la ciudad cordobesa ofrece alternativas interesantes para tener en cuenta en su potencial aplicación a nivel local.
Aunque muchos pensemos que la firma del convenio no nos cambiará en demasía la vida, darse una vuelta por la web municipal de los villamarienses permite tomar contacto con iniciativas tales como «Las Multas de la Vergüenza». A través de las mismas, los alumnos de Nivel Primario entregan panfletos con «retos» a conductores que no respeten las normativas de tránsito. ¿A qué le están prestando atención los chicos? Al uso del cinturón y las luces encendidas… cualquier coincidencia con Sunchales…
Parece ser que el tema del tránsito no es el único aspecto problemático de la actualidad que nos une. En los últimos días trascendió a nivel nacional que «En Córdoba multarán a los padres de menores que tomen alcohol en boliches«. ¿En qué ciudad de Córdoba surge esta iniciativa?
Ante realidades similares (si, aunque parezca imposible aquí los menores también consumen alcohol en los boliches), tener en cuenta estas propuestas, invocando el convenio de cooperación, podría derivar en contar con una suerte de asesores. Ellos tiran ideas para aplicar en Villa María pero también podemos nosotros llevarlas a la práctica por estos lados.
Por ahora, por esta punta del convenio escasean los controles, los de tránsito que iban a ser de concientización durante el mes que ha transcurrido -campaña en los medios mediante- y los de consumo de alcohol. La venta de alcohol a menores, los controles de alcoholemia, los controles en los espacios bailables que se exceden de capacidad o que permiten entrar a menores, son solamente algunos de los controles perdidos.
A la distancia, uno desconoce si por allá, donde cambia la tonada, las cosas trascienden lo escrito en papel. No sabemos si después de las presentaciones llega el momento de la acción. Lo que vemos es que por acá, aún no damos ese primer paso siquiera.

