(Por: Francisco Bénard) – Sin lugar a dudas entra a jugar mucho lo que yo considero son aspectos filosóficos de vida y creencias religiosas. Como católico que soy un mandamiento dice. «No robar». ¿Es solo un tema religioso? No, solo debería ser enfocado bajo ese aspecto sino desde una óptica «moral» que sin lugar a dudas esta vinculada a la concepción religiosa. También debemos considerar una postura frente a la vida misma. El que roba generalmente perjudica a un tercero, es decir que le está haciendo al otro lo que seguramente no le gustaría le hicieran a él. El concepto de honestidad no solo se refiere a robar sino a otros aspectos que hacen a la conducta individual. Nos estamos refiriendo a ser consecuente con nuestros propios principios de vida en todo sentido, ser fiel a ellos, ser consecuente y no traicionarlos.
Aún el peor enemigo político podría llegar a ser respetado por uno si se mantuviera firme en sus principios equivocados o no para nosotros. Distinto sería el caso de los que decimos son como el «camaleón» que cambian de ideas y posturas cuando les conviene. No son por supuesto honestos. Uno puede con el tiempo cambiar de ideas, evolucionar en un sentido y en otro, lo que podría explicar racionalmente y podría ser entendible, lo que no significaría ser deshonesto. Ahora bien, no sería conveniente que esto se materialice por meras cuestiones especulativas, para obtener esto u otra ventaja. Si uno es honesto puede dormir bien tranquilo con su conciencia y esperar que Dios lo llame en forma tranquila, al menos en mi visión como católico. Uno no debe amilanarse ni sentirse derrotado porque el sistema corrupto lo haya vencido. El verdadero triunfo se consigue cuando llega la hora final y Dios nos llama y nos dice
«vení para acá» que tenes las puertas abiertas.
No todos gozarán para ese entonces de las mismas prerrogativas. No olvidemos que nadie se lleva de este mundo absolutamente nada y que a nuestros hijos le dejamos también un «legado moral».Yo me siento al menos orgulloso de llamarme como mi padre porque no era una persona perfecta, pero honesto como él he encontrado muy pocos. Se fue de viaje hace unos años y solo espero encontrarme con él de acá a cuando Dios disponga.
Gracias viejo que por ser vos honesto he tenido gratísimas experiencias en mi vida. Yo espero repetirlas para que quienes me sigan sientan el mismo orgullo de que su padre fue honesto, como yo siento por vos.
Ya nos veremos viejo. Te quiero.
Dr. Francisco Bénard
Abogado y Periodista
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