Corría el año 2002 cuando desde Cáritas fueron convocadas distintas personas para sumarse a un proyecto que se ocupara de los adolescentes en situación de vulnerabilidad social. Después de un año de reuniones, se decidió comenzar con visitas domiciliarias a jóvenes que pudieran ser invitados a participar del Taller Artesanal para Adolescentes.
Así se pusieron en marcha Talleres de Carpintería, Pintura, Valores y Espiritualidad. Al poco tiempo, sumaron el Taller de Cocina y así se llegó a dar merienda y una pequeña cena.
Aunque se extendía por dos horas diarias, esto fue modificándose ya que al año siguiente se concretó un nuevo proyecto para la elaboración de postres y su posterior venta. Comenzó funcionando en un espacio de la Parroquia, extendiéndose por tres años para luego, poder adquirir el inmueble de calle Crespo 103, el cual fue remodelado y adaptado a las necesidades, tareas que en su gran mayoría fueron encaradas por los propios concurrentes, inaugurándose formalmente en el año 2008.


