Sunchales: Grandes Tiendas Excelsior (Parte II)

Segunda Parte

Les decía que “La Excelsior” (como se la conocía), comercializaba las medias para niños “Carlitos” cuyo lema era: “los chicos piden a gritos, medias Carlitos”. Los zapatos marca “Merito” para jóvenes “eran lo más”, se conseguían, pero su costo resultaba poco menos que prohibitivo. Va de suyo que quienes los lucían provocaban la admiración del grupo.

La tienda contaba además con la sección sombrerería, donde se destacaban los famosos “Panamá”.

Existía el “condicional”, hoy algo que ha desaparecido: el cliente se llevaba a su casa 4 o 5 modelos del artículo que deseaba y en su ámbito lo resolvía con más tranquilidad, además de, eventualmente, recibir la opinión de la familia.

“La Excelsior” tenía sucursales en San Francisco y Colonia Aldao; las firmas propietarias fueron sucesivamente: Cagliero, Mischis y Cía.; Raviolo, Cagliero, Mischis y Cía. y en el epílogo Montini, Álvarez y Alberga.

En época de liquidaciones, a la gente se la hacía entrar por tandas, dado el gran número de personas que se aglutinaba y por supuesto entre la concurrencia se encontraba gente de la zona. Se usaba una clave que se ponía a cada artículo y mediante la cual, el vendedor sabía cuál era el precio de venta, no así el cliente. La misma era BUFARIMEN. Cada letra correspondía a un número.

Estela Schierano de Braica, ex empleada de la tienda, sostiene una foto del personal de «La Excelsior», tomada en junio de 1948 (Foto: Diego Rosso).

Grandes Tiendas Excelsior, contaba con la sección sastrería, a cargo durante muchos años de Don Rafael Mariani, un sastre de primer nivel (primero de pie desde la derecha), secundado por su hermano Herminio (de pie, tercero desde la izquierda) donde se confeccionaban ambos, trajes, y sobretodos a medida.

La sección juguetería era sumamente surtida. Recuerdo los escaparates de la tienda en los días previos a las festividades de Navidad y Reyes, la cantidad de juguetes era relevante: remociclos, triciclos, bicicletas, sulkyciclos, mecanos, muñecas y lo que a cualquier niño se le ocurriera.

En la segunda mitad de la década del sesenta comenzó el declive. La manera de comercializar fue cambiando, aparecieron negocios dedicados al rubro sobre todo de pequeña magnitud, esparciéndose en los barrios y atomizándose el renglón. Todo ello fue en detrimento de los grandes negocios y esta tienda no fue la excepción. Se tornó cuesta arriba mantener una estructura tan grande (obsérvese a modo de ejemplo, la cantidad de empleados con que contaba el negocio hacia 1948, hoy algo inviable).

En los años finales el personal se redujo; la casa actuó también como mayorista, sobre todo con los pueblos aledaños. El último gerente fue Remo Montini (sentado 3° desde la derecha) y uno de los dueños, Luis Alberga, la dirigía desde Rosario.

En la época de oro (décadas del 40 al 60) convivían con ”La Excelsior” otros negocios similares, pero ninguno alcanzó su importancia. Me refiero a “Grandes Tiendas La Cumbre” en Avenida Independencia 333, donde hoy se encuentra el edificio de Sancor Seguros, ”Casa El Simpático” de Marcus Faust (Pellegrini y Zeballos)”, Grandes Tiendas «La Aurora” (Avenida Independencia y Sáenz Peña) y ”Select Tienda” de Ingaramo y Salusso, en Avenida Independencia 280.

Pantalla con publicidad de «Casa El Simpático» (Foto: José «Pepe» Marquínez).

Finalmente hacia 1972, la empresa cesó en sus actividades, se decretó su quiebra y en una triste mañana del invierno sunchalense, el martillero judicial subastó el mobiliario y su mercadería. Luego el emblemático edificio que cobijó a «Grandes Tiendas Excelsior” fue ocupado brevemente por una concesionaria de automóviles y posteriormente vendido a quienes instalaron una sala de cine. Pero esa es otra historia.

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José «Pepe» Marquínez

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