¿Qué ciudad nos dejó Toselli?

Respetando el proceso institucional trazado, hoy se produjo el recambio de autoridades locales, con la asunción de Pablo Pinotti y la despedida de Gonzalo Toselli del Palacio Municipal. Habrá tiempo para ir viendo cuál es la hoja de ruta que ha delineado el socialista, quien arrancó su gestión con algunas particularidades. Por ejemplo, la más polémica, la designación de Andrea Ochat como su mano derecha, dejando la representación de su gestión en el Concejo en manos de dos debutantes: Astor y Torriri e incluso cediendo así una Presidencia que hubiera sido casi sin lugar a dudas para la propia Ochat si se hubiera quedado…

Pero lo que sí se puede hacer ahora es una lectura de los cuatro años de esta gestión que finaliza, aunque han sido ocho consecutivos del paso de Toselli por la Intendencia (12 en total y otros 4 como concejal, lo que se dice, una vida dedicada a la política). En su discurso de esta mañana, casi no repasó logros, tampoco reconoció deudas.

Evidentemente, hacer un repaso exhaustivo demandaría una minuciosidad excesiva. No obstante, teniendo en cuenta que en los primeros dos años hubo grandes restricciones por el directo impacto del Covid, nos centraremos en este último tramo de dos años donde hay muchos -demasiados- hechos que generaron polémica.

Por eso nos permitimos preguntarnos: ¿Qué ciudad nos dejó Toselli? ¿Qué ciudad gobernó en este pasado reciente?
– La ciudad de aquel legendario «no tan positivo».
– La ciudad que fue noticia nacional con la «casi» compra vacunas Covid, cuando ni el país podía conseguirlas.
– La ciudad que lloró a 83 vecinos y que los homenajea con un espacio verde que por mucho tiempo estuvo abandonado.
– La ciudad que perdió un juicio por mala gestión del basural (y que en casi un año y medio no pudo avanzar un paso en la solución definitiva) pero que integra entusiasta la nómina de ciudades Argentinas Contra el Cambio Climático.
– La ciudad que tiene declarada una Emergencia Vial desde hace más de nueve meses pero que no pudo coordinar siquiera una campaña de difusión mediática (mucho menos bicisendas u obras más complejas).
– La ciudad donde sus funcionarios políticos pareció que no cobraban desde hace seis meses (o por lo menos hasta el viernes, no se daba a conocer cuánto perciben, aún cuando es obligación).
– La ciudad donde cualquier norma sancionada desde mitad de año podía no tener validez ya que no estaba publicada en el Boletín Oficial, actualizándose un poco sobre el fin de la pasada semana.
– La ciudad que acumuló 30 expedientes de reclamos desde la Provincia pero los funcionarios se enteraron recién cuando preguntó el Concejo y varios ya tenían años de incumplimiento.
– La ciudad que se dio el lujo de gestionar fondos provinciales con varios meses de demora, aún a sabiendas que se perdió poder adquisitivo.
– La ciudad donde funcionarios fueron designados sin respetar concursos, luego se retiraron pero nunca nadie se hizo cargo de la ineficiencia.
– La ciudad donde desconocemos qué reclamos judiciales impulsa o recibe la administración (aún cuando es obligación).
– La ciudad donde se hicieron obras públicas y se pretende cobrarlas varios años después, cuando el plazo ya caducó y pasa a ser dinero irrecuperable.
– La ciudad donde múltiples obras barriales se iniciaron, se suspendieron y nadie respondió.
– La ciudad donde las escuelas recibieron sus aportes trimestrales con casi dos años de demora sin que medie una explicación válida.
– La ciudad donde Comisiones Vecinales y Concejo lo citaron para que ofrezca explicaciones y en ningún caso respondió (mucho menos acudió).
– La ciudad donde se contrataron Auditorías con años de demora y fuera de todo plazo legal, los expertos pidieron información y no le dieron las respuestas para que finalicen su trabajo. Incluso se debe la publicación de las Auditorías de los últimos años.
– La ciudad donde los vecinos reclaman algo tan básico como reposición de luminarias pero reciben como respuesta que ni siquiera hay focos.
– La ciudad que no ha podido sostener -mucho menos recuperar- edificios históricos como la estación del Ferrocarril o el Liceo «Julio César Sartini» (donde los alumnos de la escuela ruegan que no llueva porque deben suspender las clases ante las filtraciones de agua masivas).
– La ciudad donde se ejecutan obras públicas que luego no son inauguradas por el temor de un escrache… de vecinos que piden respuestas.
– La ciudad donde se pintaban señales viales frenéticamente, sin explicar ni informar y luego de repente pasan meses sin un metro nuevo de pintura.
– La ciudad donde se invirtieron cientos de miles de pesos en impresiones educativas, que luego no llegaron a las escuelas.
– La ciudad donde existen demandas de obras impostergables en barrios (cloacas, pavimento) pero ningún plan de acción claro y conocido que pretenda resolverlas.
– La ciudad donde una buena noticia como el acceso a lotes, terminó transformándose en incertidumbre y expectativa.
– La ciudad donde el Concejo preguntaba pero nunca recibía respuestas.

(*)

Sunchales bien puede ser una ciudad de «Cuentos de Hadas» pero últimamente, se pareció demasiado a una pesadilla. Sin embargo, en este último tramo, nuestro ahora ex Intendente pareció estar ausente, ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor, casi como viviendo una realidad paralela. No hubo declaraciones, conferencias de prensa, manifestaciones, solidaridad con víctimas… nada pareció moverlo de su eje. Nos quedaron preguntas, demasiadas… algunas, lamentablemente pueden ser respondidas en los diferentes procesos judiciales que se analizan poner en marcha desde el MPA.

(*) La lista no está cerrada ni mucho menos. Invito a quien lo desee, que se sume con comentarios para ir haciendo el repaso más exhaustivo y eficiente. Con participación podremos armar una base desde la cual declamar: no queremos este Sunchales, merecemos uno mejor.

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