Resulta emotivo cumplir años, recorrer la historia personal y comprobar la fuerza de los afectos, la familia, la comunidad que nos contiene, el cúmulo de los recuerdos, el largo camino recorrido y recibir los mensajes, muy reconocidos o aquellos que nos sorprenden y enriquecen nuestro arcón de los recuerdos, llamado memoria.
Cuando los escenarios han sido varios, con mudanzas incluidas y tantas aulas resonantes de niños, tantos alumnos en el propio domicilio como particulares, desborda el corazón con emociones que precisamente la docencia permite aquilatar reuniendo tanta riqueza.
Quizás permanece casi intacta en la visión de aquellos niños, pero los cambios en ellos fueron predominantes y nos ubican frente al enorme compromiso cuando preguntan: “¿Se acuerda de mí?” ¿Cómo decir que no?
Cuando abandoné el pueblo aquel niño tenía 7 años y ahora lo saludo convertido en padre, tal vez abuelo… y me cuenta que se ha jubilado. Jamás olvido, tal vez necesito una voz, una sonrisa, una anécdota… y finalmente, todo brota.
Cumplir años y que el diario digital donde publico comente ese acontecimiento pasa a ser un portal abierto hacia la comunidad y todos aquellos lares donde llegue SunchalesHoy. Páginas donde puedo explayarme con total amplitud y sin retaceos. Un placer.
A la pléyade habitual se suman comentarios variados que añaden conceptos y enriquecen los canales de comunicación. Para quienes acrecentaron saludos, reconocimientos, opiniones con respecto a textos publicados y a las fechas de festejos familiares que se acrecientan en la comunidad, despiertan en nosotros la gratitud y el compromiso de seguir en la tarea encarada.
Gracias es una palabra tan breve que parece insignificante pero es ideal, concisa para reconocer, valorar y estimar algo realmente digno. Por eso reafirmo: GRACIAS.


