A más de cuatro días de trascendido el intento de robo a la sucursal local del banco Macro no son muchos los datos fehacientes que se tienen, toda vez que tanto desde la Policía como así también de la entidad bancaria no se ha dado la voz oficial sobre el hecho. Las últimas novedades señalaban extraoficialmente la existencia de unos 500 mil pesos en la caja de caudales, así como también la aparición de los cuatro malvivientes en las cámaras de seguridad, aunque con capuchas y guantes que impedirían su identificación. Pasado el sobresalto, la actividad es totalmente normal y hoy por la mañana se pudieron ver a varios clientes realizando las operaciones habituales.
Han sido múltiples las versiones que en los últimos días ganaron las calles de la ciudad, en las cuales se mencionan diferentes aspectos de lo sucedido durante el fin de semana, cuando alertados por reclamos del no funcionamiento del cajero automático, empleados de la entidad bancaria asistieron a la misma, tomando conocimiento del ingreso de personas desconocidas, quienes habían intentado efectuar un robo.
La acumulación de comentarios da cuenta del acceso, vía una abertura ubicada en la vivienda que ocupa el gerente de la sucursal, de cuatro ladrones que habrían desactivado la alarma (que funciona a través de un sistema telefónico) y accedido hasta la antebóveda, sitio en el cual se habría frustrado el intento por no poder burlar el sistema de cerradura de la caja de caudales del banco.
También se señaló informalmente que por lo menos tres de ellos contaban con capuchas y guantes de goma, tomando las previsiones del caso para no ser identificados posteriormente por la labor de los peritos.
Luego de conocido públicamente el hecho, se pudo advertir en el inmueble la presencia de un móvil policial así como también de personal de Telecom, quienes habrían estado trabajando en la normalización del sistema.

