Resulta muy simple decir «hasta aquí llegamos». En uno de los mejores momentos de Contactos, con premios aún vigentes, para muchos, suena desatinado dar un paso en este sentido. Pero es en el momento exacto en el cual se debe tener claridad de conceptos para comprender que si se han acumulado los reconocimientos es por lo que se ha hecho hasta ahora, fruto de un extenso camino transitado.
Muy lejos queda aquella convocatoria de Oscar Primón para que, tras una participación como invitado en uno de los programas especiales de fin de año (realizado en el cobertizo de la cosechadora Rotania), me sumara al programa. Llegar a un envío que ya transitaba por casi una década y media era todo un desafío.
Probablemente, pocos se hayan alguna vez puesto a pensar si podrían estar delante de una cámara de televisión. La formación que fui recibiendo en las carreras cursadas, me permitió aceptar con gusto el desafío, entrelazando con Oscar nuestras vidas en algo que definitivamente terminó yendo mucho más allá de lo meramente televisivo.
Así como nunca le consulté los motivos de la invitación, por respeto tampoco ahora le pido que siga. La resolución es plenamente suya y debe ser acompañada con la convicción de que es lo mejor para un programa que sin lugar a dudas quedará en la historia sunchalense. Con no poco orgullo, todos podemos mostrar un envío semanal que ha tenido vigencia durante 25 años, nada menos que en el género periodístico y siendo en vivo, con todo lo que eso conlleva.
Es mucho, por no decir todo, lo que he aprendido de Oscar en lo que a periodismo televisivo refiere. También es abundante lo que pude trasladar a otros ámbitos, creciendo y consolidándome en el periodismo local.
Alguna vez, en los primeros programas compartidos, parte en broma pero con mucho de certeza, me dijo que había estado muchos años haciendo periodismo pero que ahora la gente iba finalmente a conocerme. Así fue… estuve más de una década en radio y periodismo gráfico para que, en un par de meses, la gente me reconociera mucho más… gracias a él.
Nos quedan muchas anécdotas y habrá otras más por venir en lo que sigamos compartiendo de ahora en más. En la columna en donde no queda nada registrado es en la de órdenes o sugerencias sobre contenidos o temas a abordar. Siempre hubo plena libertad y se trabajó teniendo el criterio del otro como única red de contención, sin imposiciones ni limitaciones de ningún tipo.
Espero que, en alguna medida, haya yo también dejado una muesca en él y en Sandra, otro pilar fundamental de este programa que se despide en el momento exacto, en un número redondo, con múltiples premios que nadie le quitará y con la satisfacción de haber hecho las cosas bien hasta el final mismo. Desde Sunchaleshoy seguiremos esperando las Editoriales, teniendo como siempre el sitio abierto y disponible para lo que quieras disponer y abrigando esperanzas de transitar nuevos proyectos en equipo.


