El 25 de Mayo en la historia del Fuerte: Alboroto en Los Sunchales

-¡El chasque trajo noticias! – fue el reguero la información.
-El virrey ha sido depuesto y en su reemplazo gobierna una Junta – debe haber dicho Gastañaduy por aquella época en Santa Fe, consciente de que se avecinaban tiempos distintos.

Pero hizo celebrar el acontecimiento con disparos de fusilerías y artillería, bailes y muchas fanfarrias en aquel lugar.

-Debo despachar chasques a todos los pueblos, fuertes y pagos – decidió el gobernante, a la par que aconsejó las celebraciones en todos estos sitios.

«Los Sunchales estuvo alborotado», por supuesto, dirá Donato en el relato de su historia. Una palabra exacta para describir el estado de ánimo.

El Pueblo salió a la calle, echó a vuelo las campanas y quizás el cañón haya atronado el espacio. La mayoría de la población criolla en el Fuerte deseaba la libertad. Las jornadas en Santa Fe y Buenos Aires fueron similares, ya hacía tiempo que fructificaba el anhelo de independencia en sus corazones.

Pero ese año histórico trajo otra novedad, en este caso desagradable, en junio, precisamente, Prudencio Gastñaduy, el hombre que tanto había bregado por Los Sunchales, recibió de sus superiores una noticia totalmente inesperada: debía entregar el mando de la provincia a Don Pedro Tomás Larrechea.

-No tengo otro camino más que que el de la obediencia. Me duele mucho dejar estas tierras, pero así me lo ordenan mis superiores. Espero que la labor en los fortines sea continuada y que la paz reine entre las poblaciones en crecimiento.

Aún con algunas esperanzas, quedó un tiempo en Santa Fe, creyendo ser útil.

-Tal vez pueda servir a la naciente nación. Pero el tiempo transcurre y no solicitan mis servicios. Me siento viejo ya.

Desapareció silenciosamente, dos años más tarde.

Quedó en Santiago del Estero una hija de nombre María Antonia y una nieta, Agustina Palacio. Se cree que Gastañaduy regresó a su pueblo natal.

(Página 31 del libro «Lo llamarán fundador» de Chela R. de Lamberti – Año 2011).

Prudencio María Gastañaduy: Llegó a Buenos Aires por orden del Virrey en 1792, debía hacerse cargo de Santa Fe. Fue determinante en la construcción del Fuerte en Los Sunchales, organizó a los vecinos y comenzó la obra del Fuerte y un mangrullo. Poco después hizo construir una Capilla, histórica, porque solamente tres fuertes más tenían una. Bregó por la seguridad de los pobladores y, según dicen, mientras él gobernó la provincia, nada faltó.

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