
Cabe subrayar que hizo el ataque en solitario, (ya que su numeral no pudo salir por desperfectos en su Aermacchi),
lo cual va en contra de la doctrina militar. Lo habían enviado solamente a hacer un vuelo de reconocimiento y, en todo caso, para abatir a algún helicóptero ingles que se le cruzara en el camino. Pero Crippa hizo mucho más de lo que su deber lo obligaba a hacer, y eso lo convierte en un héroe.
Fue una proeza digna de los antiguos griegos, que algún día estará en todos los libros escolares
argentinos.
Gloria y honor al intrépido teniente de navío!
Nicolás Kasanzew.

