Nacido en Sarmiento en 1951, sunchalense por adopción, Owen Crippa celebra hoy un nuevo cumpleaños. Su figura enarbola uno de los hitos de valor más trascendentes del pasado reciente del país, habiéndole dado forma a una hazaña que luego de cuarenta años sigue estudiándose y utilizándose como referente en conflictos bélicos.
En este último tiempo, Owen ha encarnado una cruzada histórica, la cual permitió que a través del esfuerzo mancomunado de un gran grupo de argentinos, se pueda recuperar el Aermacchi que utilizó en la gesta de Malvinas.
Ahora, el proyecto continúa y luego de haber vuelto a armarlo, se busca la construcción de un edificio que oficie de Museo y que permita su exhibición junto a otros elementos propios de dicho contexto histórico.

La recordada maniobra
Tras graduarse como guardiamarina en la Escuela Naval Militar, realizó el curso de aviador naval. Voló un T 28 Fennec en la Escuela de Aviación Naval (ESAN), un Neptune en la Escuadrilla Aeronaval de Exploración y luego regresó al curso de pilotos de caza. En la Escuela de Aviación Naval, voló el jet italiano Aermacchi 326GB.
Crippa fue el primer argentino que atacó en forma solitaria a la flota inglesa en Malvinas. En la mañana del 21 de mayo de 1982 se envió un Aermacchi (4-A-115) al mando del Teniente de Navío Guillermo Owen Crippa a comprobar si parte de la flota británica estaba desembarcando en el Estrecho de San Carlos. Voló hacia el estrecho sabiendo que, si había un desembarco, habría una cantidad de buques importante. Se encontró frente a catorce buques ingleses y atacó al primero, la Fragata HMS Argonaut, lanzando un cohete Zuni de 127 mm. Abrió fuego sobre la infraestructura del buque con cañones de 30 mm y cohetes. Intentó afectar sus radares, lanzando el Zuni y volando rasante sobre sus antenas.
Crippa se encontró rodeado de buques y tuvo que evaluar la situación. Si retornaba por donde había entrado, se expondría a los disparos británicos. Si se escapaba entre ellos, los expondría a su propio fuego, y esto fue lo que hizo. Se planchó sobre el agua y comenzó a zigzaguear entre ellos hacia el refugio de una península próxima al frigorífico. Un buque a su izquierda comenzó a dispararle. Al distinguir el misil enemigo, Crippa realizó una maniobra evasiva. Sorteó Punta Chancho creyéndose a salvo. Sin embargo, en aquella posición encontró más buques, miembros de la Fuerza de Tareas Británica. Intentó estimar su número para informar al comando argentino.
Escapó hacia la zona de Puerto Darwin aunque era peligroso. Dado que si era confundido con un enemigo podía ser derribado por artillería propia, voló rasante para evitar disparos. Al no tener contacto radial con Puerto Argentino salió nuevamente hacia el mar para lograr contactarse y que lo guiaran de regreso.

