
Así, aquel desafío sumamente complejo que representó el haber sido elegidos como uno de los cinco puntos del país en los cuales se emplazaron este tipo de salas de capacitación, se puede exhibir como un logro concreto y tangible.
Las opiniones acerca de este especial momento pueden llegar desde distintos puntos: los responsables, los docentes pero fundamentalmente nos hacemos eco de lo que expresan las 900 personas que transitaron por el aula. Ellos son los referentes más importantes ya que conjugan todos los elementos para tener nuestra propia evaluación y saber así que vamos por el buen camino.
Pronto habrá un nuevo acto de egresados, en el cual se entregarán los diplomas de cursado. Será para muchos un momento sumamente especial ya que se tratará del primer reconocimiento formal de estudios al que accedan.
Tanto desocupados como gente que está hoy en día en el mercado laboral, han podido acceder a conocimientos y también elementos que fueron provistos sin cargo por Casia Atilra. Los resultados de este esfuerzo compartido, ya comienzan a verse en la práctica cotidiana, con mejoras en la manipulación de alimentos, el acceso básico a la informática y también la búsqueda laboral.
Voces de los coordinadores
«Llegamos muy felices a cumplir este primer año en un lugar que demográficamente está en desventaja con respecto a los demás Centros de Formación», relató Fátima Bazán, Coordinadora Administrativa del espacio. De inmediato, agradeció a docentes y compañeros/as del sindicato por el respaldo que ofrecieron durante estos meses, en un reconocimiento que se repetirá durante la charla.
Desde su punto de vista, precisamente uno de los factores de peso en el buen andar de los cursos estuvo en los docentes ya que la selección realizada permitió encontrar a gente que no solamente estuviera capacitada sino que supiera hacer la correspondiente bajada a los asistentes.
La tarea que se ha concretado fue a conciencia y esto se respalda en los positivos resultados de las auditorías que periódicamente se efectuaban, en las cuales se constató la realización de los cursos, su implementación y puesta en práctica en el aula así como también la asistencia de los inscriptos y el respeto del cronograma establecido, siendo un ejemplo para el resto del país en todos estos aspectos.
Finalmente, destacó el interés generado por esta posibilidad en la zona ya que no solamente asistieron personas de nuestra ciudad sino que se acercaron desde Rafaela, Arrufó y otras localidades de la región, quienes dejaron atrás algún temor especial y pudieron no solamente aprender “sino también encontrar un espacio de contención y expresión”.
A modo de anticipo, adelantó que está trabajándose para que exista un Nivel 2 de las capacitaciones, aunque prefirió no comentar demasiados detalles aún, dejando abiertas distintas posibilidades.
Por su parte, Héctor Ponce, secretario General Nacional de Atilra, señaló que «la formación del ser humano tiene que ver con la formación de la persona. Para nosotros, el resultado primario que hacemos del Centro nos deja muy contentos con la asistencia que se tuvo y con lo que trajo el Centro en sí a la ciudad de Sunchales».
«Este es el inicio de una carrera que seguramente no se va a detener y que se constituirá en la columna vertebral de ATILRA como organización sindical, en lo que atañe a la formación técnica y humana de sus integrantes y de la comunidad en general de Sunchales y zona», concluyó.

