Ha llegado un nuevo sacerdote

David Retamoso, el nuevo párroco de la ciudad.

La acción pastoral abarca todos aquellos medios que sirven a la maduración integral de los cristianos. Entre ellos, sobresale la catequesis o educación en la fe, en sus diversas formas. Valiosa y fecunda tarea que deben desarrollar los sacerdotes y sus colaboradores más cercanos.

Las ciudades necesitan una labor permanente y el volumen de habitantes con sus requerimientos demandan, además de un sacerdote como guía y hacedor estable, la participación de sustitutos o complementos valiosos para una tarea integral e indisoluble.

Hay tres niveles en el sacramento del Orden Sagrado: Los obispos, los sacerdotes y los diáconos. El diaconado permanente es un llamado, una vocación. La palabra diácono literalmente significa “servidor”, siguiendo el ejemplo de nuestro maestro Jesucristo que vino no para ser servido, sino a servir.

El diácono es parte de la jerarquía de la Iglesia en un grado menor. Es ordenado por el obispo mediante la imposición de sus manos “no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio” de ser testigo consagrado al servicio.

En Sunchales aún no tenemos la presencia de diáconos permanentes, si bien dos miembros de la comunidad parroquial se están preparando para recibir esa misión: estamos hablando de Daniel Massaceci y Leandro Walker. Sin embargo, y hasta ahora la responsabilidad pastoral última seguía recayendo en el Padre Fernando Sepertino, si bien cuenta con voluntarios que se dedican a otras facetas del edificio y demás áreas.

Por eso, con gran alegría este sábado 22 de febrero fue presentado -durante la misa vespertina- el padre David Retamoso, proveniente de Tostado, quien ha sido designado por las autoridades pertinentes como vicario parroquial. En esta oportunidad, el Padre Fernando repitió la escena de su designación que lo ubicó en Sunchales y se constituye en el colaborador inmediato de nuestro sacerdote para abocarse plenamente a la valiosa acción pastoral.

El padre David estuvo acompañado por sus padres, recibió obsequios provenientes de representantes sunchalenses y fue unánime la recepción de la totalidad de los fieles presentes en el templo. Su primer contacto oral con los feligreses fue cordial, profundo, reflexivo y dejó como constancia los primeros lazos de convivencia.

Para sellar el primer encuentro comunitario los presentes fueron invitados a compartir la mesa en el pasaje Marcos Tacca. Encuentro y saludos, opiniones y planteos, proyectos y esperanzas, todo puede brotar, como en un jardín generoso, toda la acción pastoral futura, seguramente desarrollada con eficiencia y amor.

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