“La pregunta no es quién me va a dejar sino quién me va a detener”

Desde esta premisa el pasado jueves 8 a las 11 en Sala “Amigos del Arte”, nuestra ciudad fue sede del encuentro del Programa Regional de Mujeres Líderes, coordinado por la Cámara de Mujeres Empresarias quien tuvo a su cargo la presentación del PANEL DE MUJERES LÍDERES DE SUNCHALES, grupo formado por: Gabriela Pasquero, Verónica Bongiovanni, Natalí Márquez, Liliana Marotti, Rosina Martínez, Carolina Feldman, Patricia Collino, Marisa Lattanzi y Betina del Valle Azugna.

Aún con las diferencias de contexto, las voces de las nombradas mostraron que, en el camino de un liderazgo, los trayectos dibujados no son lineales, ni siquiera con finales felices, siempre.

Un líder camina un largo sendero de avances y retrocesos, eludiendo malezas externas e internas. No se llega a líder en soledad; el liderazgo es comunicación, delegación de tareas, pensamiento estratégico, motivación grupal. Un buen líder no piensa para su crecimiento personal, sino para su crecimiento general en favor del colectivo.

Se ha llegado a líder o al menos a ejercer un liderazgo aceptado cuando el grupo reconoce en esa persona la encargada de llevar el cayado y ella registra el valor de los otros en la comunión de aprendizajes y la consubstanciación de emociones. Ser líder es una misión. Ser líder es mirar al otro como espejo.

Las 10 mujeres LÍDERES DE SUNCHALES contaron, en la mañana del jueves, porqué fueron reconocidas en sus ámbitos, cómo llegaron a transformarse poco a poco en personas capaces de liderar emprendimientos, acciones, hechos o innovaciones.

Foto: Gentileza Patricia Collino.

En todas las voces se encontraban las bases fundamentales de una familia, un sueño a cumplir, una convicción, una fuerza interna movilizadora que se aquieta por momentos y resurge en otros. Hechos trascendentales las pusieron en el camino del liderazgo, retos, desafíos. Voces internas: ¿Quieres o no quieres? ¿Te animas o abandonas? ¡Puedes! ¡Toma la posta! ¡Es lo tuyo! ¿Por qué detenerse? La palabra “miedo” no tuvo reiteraciones; diría que se sometió al ostracismo o quedó en el último escalón de sus imágenes.

Las mujeres líderes que nos contaron sus trayectorias, cada una en su espacio, caminan por la ciudad; son ellas, conocidas, ubicables, a quienes saludamos diciendo sus nombres, casi todas bautizadas en nuestra parroquia y egresadas de nuestras escuelas. Alguna de ellas vi crecer. ¿Qué cosa las distingue? La capacidad de reinventarse según la circunstancia, el haber caminado el sendero que describí más arriba y seguir mirando el horizonte convocante e insinuante. Mujeres jóvenes sin temor a ostentar el título de líderes

En cada una de sus historias, creemos ver reflejadas vivencias propias; algunas consumadas con éxitos, otras abortadas por las circunstancias. Hoy, las mujeres han ganado terreno en espacios masculinos y lo cubren con solvencia, sin altisonancias. Ellas mismas se instalan al lado de esposos, hermanos, padres, se reflejan en abuelos y se abrazan a los hijos de ambos sexos.

Mujeres líderes que a su vez decidieron presentar a otras. Personalmente, fui reconocida como Educadora – Escritora junto a un grupo de damas libres, emprendedoras en diferentes ámbitos, sumadas a derroteros de progreso. Todas saben tomar decisiones y entender el mundo desde pequeños círculos. Todas habitantes de esta ciudad que adopté, hace cincuenta años, la que señaló oportunidades, donde pude crecer profesionalmente, en grupos de trabajo maravillosos. La ciudad que invita cada día a mirar el horizonte porque siempre hay un nuevo sol, la ciudad que susurra: “La pregunta no es quién me va a dejar sino quién me va a detener. Sigamos juntas en esta premisa.”

Gracias.

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Griselda Bonafede

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