La tragedia de los Barón Biza – El epílogo

El matrimonio Barón Biza- Sabattini con sus hijos Carlos y Jorge (Cristina no había nacido).

Las elecciones nacionales del 3 de febrero de 1958 consagraron como Presidente de la República a Arturo Frondizi (abogado de Paso de los Libres) y Alejandro Gómez (docente de Berabevú) en el carácter de Vicepresidente. Los elegidos representaban a la Unión Cívica Radical Intransigente.

Ni bien asumió Frondizi, convocó a Clotilde Sabattini para ejercer la función de Presidente del Concejo General de Educación de la Nación, el más alto cargo a nivel nacional ejercido por una mujer hasta ese entonces. En ese momento, Clotilde se desempañaba como profesora de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Su actuación al frente del Concejo de Educación fue brillante pero esta situación le traía conflictos con Barón Biza quien percibía eclipsada su personalidad, limitándola a un segundo plano.

La obra literaria de Barón Biza fue llamativa; en 1963 escribe “Todo estaba sucio”, abordando temas como lesbianismo y pornografía.

El 29 de febrero de 1960 fallecía Amadeo Sabattini y Clotilde renuncia al cargo de Presidenta del Concejo General de Educación, se va a vivir a La Falda y se instala en una casa que bautiza Coyllur.

El 9 de agosto de 1964 comienza el fin de la historia o el principio de la tragedia.

El matrimonio acuerda realizar una reunión en el departamento de calle Esmeralda 1256 el día domingo 16 de agosto de 1964, en horas del mediodía, a efectos de firmar la documentación concerniente al divorcio. La acompañaba a Clotilde su abogado Aníbal Martínez Sosa, amigo de su padre. Lo esperaba Barón Biza y su letrado Pedro Cingualbre. Al concluir la reunión, Barón Biza intempestivamente, le arrojó a Clotilde en el rostro el líquido que contenía una jarra de metal plateado.

“Lentamente se acercó al sillón donde Clotilde estaba sentada, y sin decir una palabra extendió el brazo. Cuando ella estiró la mano para recibir el vaso que amablemente le ofrecía su marido, él se lo arrojó en la cara y observó detenidamente como el ácido sulfúrico abría su piel y quemaba su carne, convirtiéndola en una materia amorfa, de distintas tonalidades de púrpura, con destellos amarillos y en la que ya no se podían distinguir los rasgos de la cara” (1).

Barón Biza se trasladó a un cuarto contiguo e ingirió sulfato de estricnina. Al tomar una dosis mayor que la aconsejada la vomitó y luego, con un revolver se suicidó.

Clotilde es trasladada al Instituto del Quemado y posteriormente al sanatorio Otamendi. En el camino se arrancó la ropa al sentirse quemada por el ácido.

“Viajó a Milán a consultar al doctor Calcaterra, un especialista en injertos y cirugías plásticas. Requería de alguien que pudiera devolverle algo de su rostro, aunque más lo fueran sus párpados, que habían desaparecido cuando el vitriolo los devoró” (1).

El 25 de octubre de 1972 Clotilde se suicidó arrojándose desde el edificio de calle Esmeralda 1256. Cristina la única hija mujer, con tan solo 38 años, siguió el camino de la madre y al fin Jorge, su otro hijo, se lanzó del décimo segundo piso de un edificio de la ciudad de Córdoba encontrando también la muerte.

Fue una tragedia descomunal que tuvo como principal responsable a Raúl Barón Biza, un personaje siniestro, perverso y violento. Todo había comenzado el 5 de febrero de 1936 en Montevideo, cuando la pareja contrajo matrimonio. Por aquel entonces, nadie presagiaba este brutal desenlace.

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José «Pepe» Marquínez

(1) El escritor maldito, Candelaria De La Sota (Vergara).

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