En un durísimo partido, tal como se anticipaba, Libertad perdió con Peñarol de Mar del Plata por 79-81. El elenco dirigido por Leonardo Gutiérrez fue más inteligente en el cierre y se quedó con un gran triunfo.
Fuera de casa la historia no lo favorecía al Milrayitas que no obstante llegó al «Hogar de los Tigres» para plantear un partido parejo, físico, en el cual sentirse cómodo. Así inició el mismo, logrando construir una pequeña ventaja a su favor de 17-22 al término del cuarto inicial. En el segundo chico la tónica se mantuvo y el 22-20 le permitió achicar en parte al equipo local que se marchó al descanso largo un triple abajo 39-42.
Luego de un reinicio también marcado por la paridad, llegaron los últimos diez minutos. En los mismos, primero fue Peñarol el que pareció que sacando una distancia de una docena de puntos (61-73), podía sentenciar el juego. Sin embargo si algo caracteriza a este Libertad de Saborido es que nunca baja los brazos. Allá fue el aurinegro poniendo corazón y garra en donde no había básquet y se fue acercando, creciendo en su propia confianza para igualar en 78, con un minuto y medio por jugar.
Por un momento pareció que esa misma intensidad le permitiría pasar al frente y así fue con un libre de Cuelo, a 1.33 del final. Luego Fue Arn quien hizo lo propio para Peñarol, marrando uno de dos libres pero luego reivindicándose al convertir una bandeja que decretó el 79-81 que terminaría siendo definitivo puesto que tanto antes como después de dicha conversión, ambos navegaron por la ineficacia, sin encontrar efectividad alguna.
Las estadísticas marcan que el local no estuvo fino desde la distancia (3/18) por el contrario, Peñarol hizo un buen uso de esa herramienta (10/28). También hubo una pésima noche desde la línea de libres para Libertad que cerró con un magro (18/28), dejando importantes puntos en el camino.
Termina siendo un reconocimiento justo para el elenco de Gutiérrez que lucha en el fondo de la tabla de posiciones pero que llegó con convicciones claras sobre qué hacer para complicarle la noche a un Libertad que estuvo algo por debajo de su nivel pero que intentó suplir dicha carencia con amor propio y esfuerzo, quedando con las manos vacías recién en el último lanzamiento porque si el mismo era positivo, otro hubiera sido el desenlace.




