(Por: Chela Lamberti – Cemajus) – La docencia no es sólo un pasaje por los carriles laborales y el ejercicio de una función. Sus alcances van mucho más allá del cumplimiento de un trabajo. Es entrega, relación con el ser humano en la edad más tierna de su existencia, es responsabilidad y compromiso porque se navega en la corriente de la formación del individuo como persona; es vocación y amor, es compromiso no sólo frente a un aula, sino ante una institución y la comunidad toda, como agente vital para que el proceso educativo cumpla con su finalidad esencial.
Un axioma establece que «nadie puede dar de sí lo que no es». Cuando un maestro logra poner en práctica el complejo objetivo educacional es porque además de conocer la teoría y las técnicas, vivencia íntimamente su apostolado. Y entonces aparecen en una sociedad los docentes ejemplares, los que hacen de la formación integral un catecismo diario; aquéllos cuyos nombres no pasan desapercibidos ni quedan en las penumbras de la memoria colectiva.
Tal ha sido el distintivo de Magdalena Siano de Wildermuth, conocida por sus alumnos y colegas con el cariñoso apodo de Tina. Treinta y cinco años de labor pedagógica le sirvieron para ganarse el diploma de honor que no otorga la titularidad, sino la opinión de quienes fueron sus discípulos, los familiares de esos niños, sus compañeras, la población que supo de su celo profesional.
Inició su carrera en la escuela Nº 379 «Florentino Ameghino» -donde también cursó como alumna- y en ese ámbito fue ascendiendo por escalafón en los cargos directivos, hasta llegar a la primera categoría en la conducción. Su tarea como guía revistió la misma mesura, idéntico compromiso y total dedicación, como había sido su travesía por las aulas. Ya retirada, participó del Centro de Maestros Jubilados y continuó siendo referente merecedor de respeto y estima.
Precisamente desde la comisión directiva de este Centro que la contó entre sus primeras integrantes y con motivo de estar cumpliendo el XX Aniversario de su fundación, se desea hacer público este recordatorio en el Día del Maestro, porque ella lo fue, con Mayúscula, como el ilustre sanjuanino a quien se honra en la fecha.

