El Senado aprobó un proyecto de ley que le permitirá las cajas de crédito cooperativas tener las mismas prerrogativas que un banco, al eliminar las actuales restricciones que establece la ley de entidades financieras para ese tipo de organismos.
Entre las facultades que tendrán las cajas figura la posibilidad de recibir depósitos superiores a 10 mil pesos y la de abrir sucursales en ciudades o localidades diferentes del lugar donde se encuentran establecidas. Este nuevo status pondría a esas entidades en similares condiciones que un banco.
La iniciativa permite a las cooperativas, además, realizar operaciones con cualquier persona y las exime de los límites a las tasas de interés que pueden cobrar por sus préstamos. Ahora sólo pueden operar y recibir depósitos de sus asociados.
El proyecto aprobado por unanimidad de los 45 senadores presentes fue redactado por la legisladora Graciela Bar (PJ-Entre Ríos) y beneficiará a 511 cooperativas, de las casi 20.000 existentes en el país, que tienen autorización del BCRA para funcionar como cajas de crédito y consumo.
Al fundamentar su iniciativa, Bar recordó que las restricciones a las cooperativas para ser agentes financieros comenzaron en la última dictadura militar y destacó la necesidad de devolver esas facultades en toda su plenitud en la «mayor confianza y credibilidad en el sistema crediticio» que existe en la actualidad.
«Con estos cambios se abren nuevas opciones para cooperativas de servicios públicos y agropecuarias, que podrán dar más servicio a sus asociados», agregó la legisladora.
Según la ley de entidades financieras, las cooperativas de crédito no pueden tener sucursales y están impedidas de aceptar depósitos superiores a 10.000 pesos. Este requisito, aunque mínimo, quedaría eliminado si el proyecto es aprobado por la Cámara de Diputados. El hecho de levantar esas restricciones -en particular el tope a los depósitos y a las tasas de interés-, les permitirá a las cooperativas de crédito competir con los bancos. Además, la posibilidad de instalar sucursales les permitirá ganar mercados poco explotados por la banca privada, como las pequeñas ciudades del interior.
«Primer paso»
En el rápido debate sólo participó, además de la autora de la iniciativa, el socialista Rubén Giustiniani (Santa Fe), que lo calificó de «favorable» y dijo que era un «primer paso importante para fomentar las cajas de crédito». Según recordó, la pérdida de atribuciones para las cajas de crédito y consumo comenzó en el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía.
Acorde con los tiempos que corren en el oficialismo, la senadora entrerriana también acusó «a las políticas neoliberales de los [años] 90» por lo que calificó como «la destrucción» de las cooperativas de crédito.
«Esto es dar una muy buena noticia», agregó Giustiniani que, fiel a su estirpe de socialista, es un férreo defensor del cooperativismo. Por último, el senador destacó que «no es casual que hayan sido las dictaduras militares quienes fueron contra estas herramientas financieras del productor».
Las cooperativas de crédito son, en general, en muchos puntos del país los principales organismos financieros a los que pueden acceder los pequeños productores agropecuarios en su búsqueda de financiamiento para la siembra o levantar una cosecha, así como adquirir o modernizar maquinaria agrícola.
Publicado por: Notiasociativas (basado en La Nación).
Boletín Hebdomadario de la Economía Social y la Sociedad Civil
Año III – N° 51

