Procrear: Vacíos que representan un pecado

En el transcurso de la pasada semana se cumplió un año desde que se efectuara el sorteo para quienes pretendían acceder a los departamentos del par de edificios construidos en el marco del plan Procrear. En estas últimas horas, conocimos que de decenas de inscriptos, solamente once pudieron sortear todas las instancias administrativas y serán los primeros habitantes de un complejo que tendrá cerca del noventa por ciento de sus disponibilidades aún vacías.

La historia del inmueble y su posterior construcción nos remite a otros tiempos, donde se lo podía ver al ex intendente Ezequiel Bolatti con una amplia sonrisa, saludando a la por entonces Presidenta Cristina Kirchner, carpeta en mano. Aquello que muchos pensaron que era una vana promesa, pasó a tener cuerpo literalmente, con la construcción propiamente dicha y si bien con algún retraso, pudo terminarse (y sin que desembarcaran decenas de familias trasladadas de villas de Capital Federal, como rezaba por aquel tiempo la leyenda urbana).

Los anticipos digitales nos mostraban un edificio que no tenía -y no tiene aún- parangón en la ciudad. Espacios comunes, construcción en altura, necesidad de consorcios; desafíos nuevos que iban a tener que encararse y tendrán que hacerlo a futuro… cuando se logren reunir vecinos que los ocupen. Más acá en el tiempo, tenemos reclamos y advertencias de quienes veían en las inscripciones la posibilidad de albergar a personas que no fueran de la ciudad.

Ahora, a la luz de los acontecimientos, el desenlace luce sumamente pobre. Para una ciudad como la nuestra, con una constante necesidad de acceso a la vivienda, tener disponibles y equipados decenas de departamentos y no poder disponerlos, resulta un pecado mortal. Es lógicamente entendible desde el vamos la limitada acción que puede tener el municipio sobre esta situación, toda vez que el Banco Hipotecario es el ente coordinador de lo administrativo, lo cual no quita que el tema requiera una mayor, rápida y visible acción tanto del Ejecutivo como del Concejo y el Instituto de la Vivienda, ducho en gestiones por todas las concretadas en este tiempo.

A pocos metros, el Plan Municipal de Ahorro de Viviendas avanza al ritmo pronosticado, con unidades entregadas y ocupadas y otras prontas a llegar a dicho punto. Siempre se pensó que el Procrear y su nivel constructivo podía ser una salida para la compleja realidad sunchalense. Hoy, los tiempos transcurridos y la incertidumbre que aún rodea el proyecto, arroja muchas dudas y hace pensar que nuevamente será la iniciativa local la que pueda aportar respuestas con mayor celeridad a una rígida estructura nacional en la cual se deben respetar procedimientos y plazos que muchas veces van en contra de las necesidades imperantes.

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