Joseba Azkarraga, consejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social del País Vasco, visitó la pasada semana la ciudad para retomar el contacto con la ciudad, participando de actos por demás importantes como lo fue la inauguración de la plaza «Roble de Gernika» y ofreciendo una conferencia sobre el cooperativismo actual y las líneas a futuro del movimiento de economía social. Luego sería el turno de visitar la ciudad por parte de Mikel Lezamiz Bilbao, director de Difusión y Proyectos Cooperativos de Mondragón Cooperación Cooperativa.
Los últimos días han tenido un gran relieve para el afianzamiento de los lazos cooperativistas internacionales de la ciudad. Dos importantes visitas se sucedieron con diferencia de horas solamente, permitiendo renovar los recientes vínculos generados a partir de la inserción de Sunchales en el universo de Mondragón Corporación Cooperativa y el acercamiento al Gobierno Vasco.
Luego de participar del acto de inauguración de la plaza «Roble de Gernika» en el barrio Villa del Parque, Joseba Azkarraga ofreció una importante disertación, en la cual repasó la situación actual de la economía social en el País Vasco, acercando datos y rememorando las tareas realizadas hasta llegar a hoy en día ser una de las impulsoras económicas de la región.
El consejero se refirió, entre otras cosas, al impacto que tiene la apertura transnacional de las cooperativas, las cuales deben convivir con empresas de capitales ávidos de encontrar mejores condiciones y rendimientos. Esto los obliga a estar atentos y ser sumamente ágiles al momento de tener que salir a defender un sector que puede llegar a verse amenazado con la partida de una industria o bien no ser favorecido con nuevas inversiones si no se muestran atractivos.
Las cooperativas tienen un promedio de poco más de 26 personas, existiendo también emprendimientos mucho más importantes. Ellas no solamente se dedican a la parte económica sino que, tal como lo relató, tienen un gran peso en la faz social. En este punto, destacó que una de las aspiraciones es que los integrantes de una empresa sean dueños de la misma, para que puedan intervenir en todos sus aspectos con responsabilidad.
Azkarraga también efectuó una mirada autocrítica acerca del movimiento cooperativista Vasco, al señalar que actualmente están muy lejos de la media de emprendedores o grupos de generación de iniciativas novedosas. Esto último, se ubica en un punto alejado de lo que es la realidad local, donde suelen ser casi cotidianas las entregas de respaldos económicos a personas o grupos que deciden arriesgarse para desarrollar micro-empresas.

