El Centro de Día “El Faro”, organismo sunchalense sin fines de lucro (ONG), recibe desde hace más de veinte años a adultos mayores con discapacidad. Es un espacio de contención, inclusión y apoyo que, con una loable labor, acompaña el crecimiento de la ciudad ofreciendo un ámbito meritorio para la formación e integración de personas adultas, quienes, una vez superada la edad escolar, requieren otros espacios donde recibir estímulos, apoyos extensos y generalizados, que les permitan sostener rutinas colectivas promotoras de bienestar.
Tal vez no todos logren dimensionar el valor que un centro de día, para personas con discapacidad, aporta a una ciudad o pueblo. Pero quienes convivimos con personas con capacidades diferentes sabemos cuánto bien generan estos espacios y cuán importante es sostenerlos y hacerlos crecer en cada punto del país. Son ellos verdaderos faros para un colectivo social en desigualdad de condiciones.
Cada uno de los incluidos en la institución, transcurren la mañana en el centro. Comienzan a habitarlo y a recibir todas las propuestas variadas, entretenidas, agradables, pedagógicas y recreativas, que favorecen la autonomía, mejoran el estado físico y emocional.
A nadie le queda duda de que “El Faro” es una verdadera luz en el territorio de la ciudad, de las familias que cuentan con un discapacitado en la familia porque brinda contención, afecto y rutinas que mejoran la calidad de vida.

El pasado jueves 18 de setiembre asistimos al “Encuentro de Habilidades Motrices”, el número 15 en el calendario de “El Faro”. Se desarrolló, una vez más, en las instalaciones del Palacio de los Deportes del Club A. Unión. Nuevamente, volvió a reunir a centros de día de otras localidades (Rafaela, Susana, Morteros, Pilar, Progreso, Pinto, Suardi, Tostado) en un encuentro que tiene como motivo principal los juegos, a sabiendas de que éstos permiten disfrutar de momentos de diversión y entretenimiento, al mismo tiempo que promueven su desarrollo físico, cognitivo y emocional.
Los integrantes de «El Faro», con su líder, directora, Gabriela (Gabi) Girard, preparan con anticipación el citado evento a efectos de nadie se quede afuera en el propósito lúdico. Las familias, ayudan, pero es esa disposición y esa entrega de la institución en su conjunto que incluye a todos los habitantes, las que despliegan las actividades, perfectamente pensadas, con objetivos claros: el juego, la diversión, el encuentro con otros.

“No son momentos fáciles para la institución, muy complejos”. Así lo expresó su directora, y no hace falta explicarlo: todos sabemos de qué se trata, por eso, es fundamental visibilizar cada día la labor de quienes trabajan por y para la discapacidad, aliviando las dificultades de los menos favorecidos y acompañando a las familias en su tarea de inclusión.
Brindar espacios adecuados les permite a esas familias continuar con sus actividades, sabiendo que su ser querido está en manos seguras y responsables, aprendiendo, socializando y siendo parte activa de una comunidad que lo valora.
Felicitaciones por la pasión que ponen, por no claudicar ante las dificultades, por creer en las inclusiones, por ser motores de transformación en una ciudad que dentro de todos sus valores, puede decir que también cuenta con un CENTRO DE DÍA PARA DISCAPACITADOS ADULTOS, UN FARO EN EL TERRITORIO.
Griselda Bonafede

