Un Gigante íntegro

Jorge González tiene una vida llena de particularidades. Dueño de una enfermedad de nombre casi tan largo como él mismo supo ser integrante de la selección Argentina de básquet y tuvo también su oportunidad en Estados Unidos. Allí pudo hacer una diferencia económica que se integrara al reconocimiento que otorga estar en un plantel nacional. Sin embargo la vida no siempre es como uno la sueña ni mucho menos como se la trata de escribir desde la distancia. La cosa fue cambiando para quien retornó a su lugar de origen: El Colorado, en Formosa, donde recientemente fue visitado por Andrés Pelussi, Esteban Pérez y Fernando Robledo.

Con la pesca de por medio, se encontraron con González, quien desde sus 2.32 metros, los recibió como se hace con los amigos, interiorizándolos sobre el último tramo de una vida que merece ser contada. En este punto es donde se inscribe la inminente visita a nuestra ciudad, la cual está prevista para mañana a la hora 20, charla libre y gratuita de por medio, en el Hostal del Parque «Casic».

Si no estuviéramos en Argentina, sería casi imposible pensar en cómo ha podido sumirse en casi el más grande olvido a una persona de esta calidad ya que todos quienes han estado compartiendo tiempo con él lo destacan como un gran ser humano. Pero aquí suelen darse las condiciones casi únicas para que este cóctel derive en lo que hoy padece González: falta de trabajo desde 1995, ausencia total de reconocimiento y una serie de padecimientos y dolencias que siguen sumándose a la
gigantodromegalia, como por ejemplo la diabetes que lo ha vuelto insulino-dependiente.

Pero González está aún muy lejos de escuchar el gong final. En 1988, ya habiendo sido reclutado nada menos que por el mítico León Najnudel, participó del Preolímpico de Montevideo. Allí se enteraron de su existencia los norteamerianos y fue así como, el 28 de julio se convirtió en el primer argentino seleccionado para el draft de la NBA, siendo aceptado por Atlanta Hawks.

La mala experiencia en la competencia internacional le abrió otras puertas, entre ellas la de la lucha libre, donde disputó 1400 peleas, cayendo solamente en tres ocasiones. Luego llegaría la oportunidad de la televisión, sumándose a varios capítulos de la exitosa «Baywatch» junto a David Hasselhoff.

Su imponente físico le permitió viajar y recorrer buena parte del mundo pero también le jugó una mala pasada: con el sobrepeso y la acumulación de peleas llegarían las malas situaciones de lesiones y dolencias en las rodillas.

No es simple llegar a El Colorado. Los caminos llevan por rutas que por momentos parecen interminables pero llegar a conocer al verdadero «Gigante» lleva mucho más aún. No se acaba todo en su físico ni en los ribetes novelísticos de sus muchas vidas vividas en esta única. Hay una persona que tiene mucho por transmitir a quienes quieran escucharlo pero también, alguien con quien se debe saldar una importante deuda.

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