Una década sin Américo Aresca

Las alas, autoría de Darío Carnero, que evocan la figura de Américo.
Con la restauración de la obra alegórica de Darío Carnero, hoy se realizó el acto en recuerdo al «Día del Amigo Sunchalense», el cual fuera instaurado en recuerdo de Américo Aresca, fallecido el 10 de octubre de 2002.

A una década de su desaparición física, amigos y funcionarios del Gobierno local se reunieron en la plaza Libertad para evocarlo con poesías, rimas y reconocimientos diversos.

En el transcurso del acto, Marta Walker y Adriana Franchetti explicaron las tareas de restauración que se efectuaron en la escultura ubicada al aire libre. Luego hizo lo propio Darío Carnero, autor de la misma.

Además, Franchetti anticipó que pondrán en marcha un programa a través del cual, recuperarán y restaurarán múltiples obras culturales existentes en la ciudad hoy en día.

Américo en palabras
(Sunchales.gov.ar) – Según ordenanza Nº 1439/02 en el día de hoy se celebra el “Día del amigo sunchalense” en memoria al fallecimiento del Sr. Américo Aresca, acaecido un día como hoy del año 2002.

Cada población tiene sus personajes. Hombres o mujeres singulares grabados en el recuerdo de los niños que se vuelven adultos y cuando la nostalgia los invade, rememoran el ayer con escenas y protagonistas agigantados en el espejo del tiempo. La historia nos otorga un nombre que no puede dejar de mencionarse porque sin él la ciudad perdería su cuota de inocencia proclamada a grandes voces.

¿Quién no conoció a Américo Aresca? Un grandote popular, con la ingenuidad de la infancia, amigo de toda la población. Cuando lo veíamos preguntándonos… “che, ¿va a llover?”, u ofreciéndonos volantes y números de lotería, cuando nos apretaba la mano con el “saludo de la paz” en el templo dominical, cuando gesticulaba y hablaba solo por la calle, nos sentíamos propietarios colectivos y legítimos de su identidad.

Ese grandote bueno devolvía dinero si lo hallaba, recorría todos los velatorios porque conocía cada dolor familiar, saludaba a todo el mundo con su sonrisa desdentada y supo conquistar innumerables amigos que lo protegieron y se sintieron sus hermanos mayores.

Fue el hombre que amó a este Sunchales como continente único de su existencia y sintió que los habitantes lo adoptaron con una paternidad exclusiva. Su imagen perdura en la memoria conjunta y un pájaro de metal en la Plaza Libertad como homenaje al Amigo Sunchalense – obra perteneciente al artista local Darío Carnero –, lo implanta en ese sitio transitado a diario, mirando hacia el oeste la avenida de sus recorridos, como ave de alas libres.

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