
Se sabía de antemano que los de Villa Angela venían con la premisa de revertir su complejo presente, que no les permitió festejar en lo que va del arranque de la Liga. No obstante, también estaba claro que hasta el momento, no habían sido superados ampliamente ni mucho menos por lo que el juego comenzó tal como se esperaba: luchado y parejo.
Esa fue la tónica de la primera mitad del cuarto inicial, escapándose luego el local a partir de recuperos y corridas, que le permitieron sacar una decena de puntos de ventaja. Pero si alguien pensó que rápidamente iban a quebrar a la visita, estaba equivocado porque la presión en la salida de Giordana rindió altos resultados, poniendo otra vez en partido a los de Jorge Lobera.
Los locales eran más y seguían comandando el tanteador pero la distancia no era superior a la docena de tantos y por momentos, los de Chaco se acercaban y generaban expectativa por un zarpazo que no se terminaba de concretar.

Aunque el ataque funcionó por ráfagas, la defensa siempre estuvo aceitada. Esto permitió que a cuentagotas, el Tigre fuera escapándose en el complemento, permitiendo solamente 29 tantos por mitad. El goleo repartido en varias opciones de gol posibilitó fluidez (Graves 17, Mikulas 16, Treise 15, Sánchez 12, Saglietti 10) mientras que del otro lado, solamente Dilligard generaba preocupación con sus 15 puntos.
El último chico sirvió para consolidar todo lo que se venía realizando, combinando el goleo con la defensa y estampando un 21-12 que permitió cerrar el juego con la tranquilidad generada a partir de la buena luz (79-58) y mantener la firmeza demostrada en el arranque de esta Liga.


