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Sunchales, octubre de 1931
Política
El 8 de octubre se realizó una reunión de los adictos a la candidatura de Lisandro de la Torre – Nicolás Repetto, postulados para Presidente y Vice respectivamente de la República, designándose una comisión que quedó integrada por: presidente, José Fornaris; secretario, Ángel Molinari y tesorero, Máximo Richiger. En el acto mismo se resolvió prestigiar como candidato a elector por la fórmula de la alianza civil Demócrata – Socialista, al ciudadano Camilo Massa.
El 12 de octubre, en el Cine Park se proclamó la fórmula De la Torre – Repetto, hablando en dicha oportunidad, Guillermo Arbitelli, Ceferino Campos, Domingo Arbitelli, el Dr. Luciano F. Molinas, Enzo Bordabehere y al final Ángel Molinari.
Los justitas, o sea los de la Unión Cívica Radical, proclamaron en la convención realizada en el Hotel Ritz de Santa Fe, a los candidatos de Gobernador y Vice de la provincia: Manuel Iriondo – Berestain y senador por el Departamento Castellanos al médico de Sunchales, Francisco I. Quintana.
Los maestros no cobran
No constituía ninguna novedad, en esta década del ´30, saber que a los maestros se les adeudaban 8 meses de sueldo. Así lo confirmaba El Comercio, diciendo que, desde enero, los docentes de las escuelas Láinez no percibían sus haberes.
Pero esta situación no empalidecía el penar de los maestros de los años 1916 al 1921.
En febrero de 1921 los docentes primarios de toda la provincia de Santa Fe, antes de comenzar las clases, se declararon en huelga, en razón de que no tenían ropa que ponerse, ni ánimo para comenzar con las tareas escolares. Se les debía 16 meses a los de Rosario y Santa Fe y 19 a los del interior. Que los maestros tan luego, se declararan en huelga, era una cosa inaudita y una traición a la patria.
El Gobernador Enrique M. Mosca, tomó de inmediato una drástica resolución: emitió un «ukase» ordenando que los levantiscos volvieran a las escuelas en el plazo de 48 horas, caso contrario, quedarían cesantes automáticamente y a la vez debían elevar una nota a la superioridad, solicitando su reincorporación, pues de hecho, habían quedado en disponibilidad.

Casi todos los docentes suspendieron la huelga y ocuparon sus puestos en los primeros días de marzo, pero los más dignos no aceptaron la humillación de pedir sumisamente su readmisión en el cargo y optaron por quedar cesantes, entre ellos Leopoldo López, prestigioso educacionista, fundador de La Opinión de Rafaela; Raimundo Peña, jefe de la huelga; Pedro Hormaeche y Arturo Gallo Montrul, docentes de la escuela N° 379. El que escribe estas notas renunció antes de que lo echaran.
De lo narrado, surge una pregunta ¿de qué vivían los maestros? De la consideración y la paciencia de los proveedores, de las casas de pensión y algunos de la ayuda de sus familiares. Dionisio Montalbetti siempre tuvo maestros en su hotel y jamás emplazó a ningún remiso en la puntualidad del pago. Hombre considerado, generoso y comprensivo, solía decir: «Tengo 30 clientes a comer diariamente, bien pueden comer cuatro más».
La Prensa, publicó una noticia, allá por la tercer década, una noticia que causó indignación. Un maestro correntino, elevó una nota a sus superiores jerárquicos, solicitándoles con el mayor de los respetos que le abonaran un mes siquiera de los 46 que le debían, pues estaba cansado de comer naranjas. Se consideró improcedente la nota y fue exonerado.
Felizmente, en la era actual ya no suceden estas cosas.

