
Desde la previa se sabía que era David contra Goliat. El múltiple campeón San Lorenzo visitaba «El Hogar de los Tigres» ante un Libertad que intenta reencontrarse con su mejor versión, sabiendo de sus limitaciones. Como suele suceder, los equipos más débiles se potencian ante este tipo de desafíos y así lo hizo el elenco aurinegro que jugó de igual a igual durante treinta minutos pero en cuanto los visitantes olieron sangre, atacaron y no dejaron margen de recuperación.
La apuesta de un marcador bajo, para buscar llegar a un final cerrado le funcionó muy bien a Libertad en la primera mitad. Con esfuerzo, los locales controlaban las ofensivas azulgranas y así se las ingeniaron para dejarlos en 38 puntos, estando solamente cuatro por debajo.
De aquel 34-38, en el reinicio de la contienda apareció la mejor versión liberteña con un triple de Yarbrough y una bandeja de Lockett para pasar al frente 39-38. Luego llegaría la recuperación visitante, planteando un doble a doble que emparejó las acciones y aprovechando el tramo final de ese cuarto para poder imprimir cierta supremacía, pasando del 44-48 a un más tranquilizador 48-57.
Con diez minutos por jugar, la pregunta que flotaba en el estadio era si los Tigres tenían opciones como para recuperar la distancia y poner en aprietos a San Lorenzo. Los del «Che» se encargaron de imprimir la máxima de 16 puntos (54-70) con cinco minutos por jugar y dejaron en claro que no querían sorpresas. Los de Saborido batallaron para descontar pero el reloj tampoco dio una mano y el partido se fue consumiendo sin que encontraran el resquicio necesario para poner el aprietos a la visita que cerró con un 70-80 inobjetable.
Con un San Lorenzo que se hizo fuerte en la pintura (50 puntos), queda la inquietud de los tiros libres del local, que nuevamente fueron magros en cuanto a porcentajes, encestando solamente 11/23 (47 por ciento). Más de uno se retiró del estadio con esa sensación de haber perdido por diez puntos y errado doce libres, una suerte de película repetida que podría desembocar en finales diferentes.

