Con M de marzo

Y llegó marzo. El nombre de este mes procede de Martius, el primer mes del más antiguo calendario romano. Debe su nombre a Marte, dios romano de la guerra y antepasado del pueblo romano a través de sus hijos Rómulo y Remo. Martius marcaba el inicio de la estación de la guerra y de los festivales romanos. Siguió siendo el primer mes del año civil romano, quizás hasta el 153 a. C.

Marzo, en este hemisferio, es mes de finales y comienzos. Tiene la suavidad de los vientos otoñales. Sus 31 días se recorren sin apuro, casi con somnolencia. Convoca a liberar lo que pesa y a dibujar rumbos nuevos. Es un mes tenue, largo, acariciante, casi bucólico. Se aleja del calor y detiene el frío presuroso. Cierro los ojos y lo imagino como un telón que va cayendo despacio, desde donde puedo avizorar lo que sigue, pero que me obliga a caminar para abarcarlo todo. Marzo es un mes sereno, pero expectante.

Los hogares se ordenan en controles de horarios escolares, deportes y actividades de todo tipo. El ánimo se tranquiliza, mientras el cuerpo se moviliza. Es tiempo de centrarse en obligaciones. Marzo tiende el puente hacia la rutina anual.

Para la Iglesia Católica, marzo es mes de festividades importantes. Entre otras, recordamos la Cuaresma, que este año comienza el 5 de marzo y da inicio a la preparación de la Semana Santa, y la Anunciación, que se celebra el 25 de marzo.

Marzo es M de Mujer. El día 8 se recuerda a las 129 mujeres que murieron en un incendio en la fábrica Cotton, de Nueva York, Estados Unidos, luego de declararse en huelga con permanencia en su lugar de trabajo. También se recuerda a las que siguieron luchando, y aún luchan, por espacios de igualdad en una sociedad que se resiste a ponerlas en un plano equitativo con el sexo opuesto.

Narciso: flor que representa a marzo (Foto: Internet).

Marzo es M de Memoria. Desde el año 2006, cada 24 de marzo se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, con el objetivo de recordar, reflexionar y concientizar colectivamente sobre las graves consecuencias económicas, sociales, políticas, jurídicas y culturales de la última dictadura cívico-militar.

Marzo 2026 volvió a convertirse en el Martius, el comienzo de la estación de la guerra. Este año, el bucólico y sereno marzo ha llegado envuelto en una nube de discordias y enfrentamientos. Las guerras se dirimen en territorios alejados, pero pertenecen a nuestro planeta, la casa común de todos los seres vivos. Tarde o temprano pagaremos las consecuencias. Nadie se salva. Tendremos problemas serios que afectarán el sistema natural y humano; además de las derivaciones directas, se alterarán ecosistemas, se contaminarán las aguas, el suelo y el aire. Entonces nos preguntaremos quiénes se han beneficiado: ¿egos satisfechos? ¿apetitos saciados? ¿poderes acumulados? ¿riquezas aumentadas? Todo es efímero y el planeta es un bien colectivo. ¿O algunos lo consideran propio?

Marzo camina lento, señalando cada día como el comienzo de responsabilidades que cada uno deberá asumir sin retaceos. Pero este marzo 2026 volvió a ser Martius y está doliendo demasiado. El mundo en guerra no puede dejarnos tranquilos. De todos modos, inauguremos el mes con los versos de Miguel Hernández:

“Marzo viene”

“¡Marzo! ¡Viene Marzo…! El astro de rubios
cabellos, la huerta satura y orea.
Son las brisas tibias y llenas de efluvios…
¡Marzo! ¡Viene Marzo! ¡Bien venido sea!”

Griselda Bonafede

Relacionadas

Ultimas noticias