De antemano se esperaba que la de ayer fuera una sesión especial. No solamente por el ámbito en el cual se desarrollaba sino por un punto que desde el vamos invitaba a la extrañeza: un Veto. La memoria de los propios concejales y secretarios del Concejo se esforzó y pudieron recordar un par de ocasiones medianamente similares a lo largo de la vida democrática de la ciudad (la previa un artículo de Trinchieri y la anterior en presidencia de don Luis Bergero). Así de escasa es a nivel local la utilización de esta herramienta a disposición del Ejecutivo.
Lo cierto es que, difícil resulta de encontrar la explicación al caso. La modificación introducida hace un par de semanas, impacta solamente a un reducido grupo de lotes ubicados sobre calle Rafaela, la gran mayoría de los cuales no reviste edificación alguna, por lo que, al dejarse sin efecto el retiro implementado años atrás, pasaría a ser una mejora en sus derechos. ¿Porqué tanto interés en defender algo que en la práctica casi no genera daño? ¿Porqué desconocer la rúbrica de sus propios concejales (fue aprobada en pleno la norma)? ¿Porqué no plantear estas cuestiones en la labor en comisión, toda vez que todos los firmantes técnicos del veto fueron partícipes de reuniones previas?
Las dudas que se acumulan son demasiadas para un Ejecutivo que se palpa, estaría cada vez más incómodo al momento de tener que dar respuestas. Hasta ahora, las consultas efectuadas han sido impecables y en términos políticos muy duras. La reacción del Gobierno fue ignorarlas o responder con un mínimo de detalles.
No abundan especificaciones en el curso que realiza Bolatti -y que la semana próxima lo volvería a alejar de la ciudad- al contrario, fueron varias las inexactitudes. No se conocen detalles de la deuda del Municipio con proveedores ni de la contratación de una auditoría -tareas pendientes de respuesta- se llevan meses de retraso en el pago del Fondo de Asistencia Educativa y tampoco se ha cumplido en tiempo y forma con el Presupuesto Participativo.
Lo de ayer, ingresa en otro plano puesto que además de ser rebatidos uno por uno los diez argumentos presentados por parte de Horacio Bertoglio, se hizo notar varios errores de concepto, de interpretación y también técnicos, algunos groseros.
El edil, arquitecto de profesión, memoró las reuniones y contactos mantenidos previamente, hasta incluso ir a visitar el lugar. «Yo de esto, hago cargo al Intendente», aclaró Bertoglio antes de iniciar la lectura de los considerandos.
«Una confusión más grande que la otra», fue una de las frases utilizadas. Aclaraciones de las competencias del órgano técnico y del Concejo fueron otros aportes efectuados, en una enumeración de casi media hora que puede apreciarse en los videos que están disponibles en nuestro sitio.
Cómo sigue
Tras el ingreso del Veto, ahora hay un plazo de cinco sesiones para determinar las respuestas a los puntos objetados. Todo hace suponer que, tal como se estuvo trabajando en comisión y con las consultas previas, no debería haber modificaciones importantes.
De darse así, se ratificaría el despacho, lo que derivaría en una nueva votación, la cual debería ser aprobada por mayoría absoluta (que poseen los bloques no oficialistas). El tema vendría por la actuación de Migliori y Marotti, quienes en primera instancia respaldaron la normativa.
Por convicción, deberían ratificar su voto. Por coherencia partidaria, respaldar al Intendente (aún cuando éste no lo hizo con ellos). Acaso lo más prudente, sea abstenerse o faltar a la sesión, aunque lejos estaría dicho accionar de cerrar comentarios y especulaciones.

