25 años… un cuarto de Siglo… Bodas de Plata… para algunos, una vida entera.
Hace exactamente ese tiempo, sin siquiera sospecharlo, me embarcaba en el camino del periodismo. Rodeado de amigos y conocidos que me hicieron sentir uno más, la pequeña mesa se llenó de diarios, carpetas y micrófonos y unos minutos más tarde, aún antes de que llegar la mitad de la mañana, ya estaba comenzando a «dar las noticias».
En tanto tiempo, he tenido la fortuna de acumular la amistad de decenas de personas entrañables, con momentos gloriosos y otros no tanto pero que van amplificándose con la distancia, amparados por el paso del tiempo. La buena gente siempre me rodeó así como también las experiencias positivas -con excepciones sumamente marcadas- haciendo que todo fuera naturalizándose y fluyendo, acumulando años.
Desde siempre me gustó leer, investigar, formarme y transmitir. Todo eso lo pude hacer en la más absoluta libertad de pensamiento. A cada paso pude decidir por mi cuenta qué decir, qué escribir, qué mostrar y cuándo hacerlo.
Lógicamente, la tecnología también marca, modela e impulsa modificaciones. Hoy, hacer periodismo «ya no es lo que era». Esto no quiere decir necesariamente que sea mejor o peor, más fácil o complejo. Es solamente diferente.
«Lo viejo funciona, Juan», es una de las frases-meme del momento. Hay muchos buenos, viejos periodistas en la ciudad, que me enseñaron y ayudaron (y todavía lo siguen haciendo). Para todos ellos no tengo más que palabras de agradecimiento… también hay otras frases, de Maradona, por ejemplo, que marcan otros rumbos…
El futuro sigue siendo indescifrable pero el presente se ha estado comportando de manera generosa con proyectos, desafíos y satisfacciones. Habrá que seguir por esta misma senda, con la cabeza en alto y siempre dispuesto a participar en cuanto hecho informativo vaya surgiendo de mi querida ciudad.


