El 12 de octubre de 1492 comenzó el genocidio de las potencias europeas -principalmente España-, contra los pueblos originarios americanos a través del exterminio, despojo, explotación y desculturización mediante el aniquilamiento, crueldad, racismo, persecuciones, destrucción y deshonra. Esto fue continuado por los distintos estados nacionales -junto a la iglesia- y en el caso argentino con la emblemática y falaz conquista del desierto en el centro-sur y noreste del país.
Básicamente el blanco era el bueno y civilizado y el indio representaba lo malo y salvaje, según la mirada de los verdugos que se enriquecieron como grupo de poder político y material, con lo cual se reprodujo un relato unidireccional hegemónico de dominación.
En Sunchales existieron voceros cómplices para consolidar, silenciar y legitimar estos padecimientos. En este sentido, se pueden citar los siguientes casos que atraviesan toda la historia sunchalense.
En 1936, 1952, 1961 y 1974 Basilio María Donato -historiador y docente-, se refirió con los siguientes términos a los Guaycurúes, uno de los primeros pueblos ancestrales de estas tierras: “Era gente selvática al fin, de escasa inteligencia y poca intuición, no entendían bien lo que era la paz, amistad, respeto a lo ajeno… En siglos de lucha, el hombre (blanco) ganó el Gran Chaco, venciendo porque fue físicamente más fuerte, moralmente sano, espiritualmente optimista… El indio salvaje fue el eterno enemigo de la civilización y rémora del progreso de la conquista. Ellos infestaban los campos de Los Sunchales”.
A su vez, también invisibilizó a los criollos que colonizaron Sunchales en 1886 ya que solamente resaltó a las familias inmigrantes europeas y masculinas -contó 210 apellidos de estas características entre 1883 y 1906)-, dejando de lado las personas de piel marrón (según el censo demográfico de la provincia de Santa Fe en 1887 los argentinos criollos conformaron 32,41% de la población local) y a todas las mujeres (excepto una) -incluso a las extranjeras- como gestoras también del surgimiento de la colonia sunchalense.
Por su labor se denominó a una calle y al Museo y Archivo Histórico de la ciudad con su nombre y apellido, lo cual es una reivindicación a su postura.
En 1942 Rafael Actis creó Periódico El Fuerte y en 1946 A. Valinotti publicó en el Periódico Castellanos de Rafaela estrofas tituladas “Al cañón: Tu fuiste el apoyo, el puntal, la pica del progreso, venciendo la hosquedad, la tozudez y el salvajismo lleno de odio del indio”. En 1975, durante la Intendencia de Julio Sartini, la Municipalidad eligió la canción dedicada a Sunchales “Fuerte de Sunchales”. Fue escrita por Silvina Guadalupe Gaitán, quien expresó en una de las estrofas: “Se levanta un mangrullo justiciero, el que dio al adversario su partida y al calor del cielo a nuestro pueblo”.
En 1979, el Ejecutivo local dictatorial Carlos Reyes Cuevas realizó la conmemoración del Centenario de la Campaña del Desierto (entre 1833 y 1917 el estado nacional se apropió de 50 millones de hectáreas y Julio Argentino Roca y su familia -por ejemplo sus hermanos Ataliva y Rudecindo-, recibieron 2.700.000 hectáreas).
Esta celebración se hizo en la escuela Técnica N° 279. Fue auspiciada por la Municipalidad y estuvieron presentes delegaciones escolares y docentes locales y público en general. Se cantó el Himno Nacional y se proclamaron palabras alusivas y plegarias por los Héroes del Desierto que realizaron la importante epopeya (sic).
Como parte de los festejos, se cantó la Retreta del Desierto y se levantó un mangrullo, el cual tenía un centinela. En la avenida Independencia se encendió una gran fogata y la Banda de Música del Liceo General Belgrano y de la Policía de Santa Fe entonaron la marcha a la Bandera y San Lorenzo. La fiesta contó con la ovación del público.
A su vez, el Departamento de Cultura Municipal editó el libro Noticias del Fuerte de Sunchales y sus tres colonizaciones. Al igual que la exaltación de la guerra contra los aborígenes, se realizó lo propio en el ámbito local. El elemento más significativo fue el Cañón Histórico de Sunchales -del cual provino la denominación Ciudad del Cañón-. El arma está ubicada en la Plaza Libertad y se lo tomó como modelo para entregar réplicas en forma de suvenir identificadas con Sunchales (ya se hacían durante la gestión de Sartini a los visitantes de la ciudad).

En 1980 continuó la revalorización y justificación del contexto de la guerra contra los nativos ya que se repitió localmente mediante la referencia al Fuerte. Así, durante el aniversario de Sunchales se realizaban los festejos en el paraje El Fortín (denominación realizada en el sitio del Fuerte), lugar donde se ubicó antiguamente Sunchales. En el mismo, se resaltaba el valor histórico del emplazamiento. Se invitó a los descendientes de las familias fundadoras “que tuvieron a su cargo la difícil y soberana misión de colonizar una tierra fértil, pero hasta entonces difícil por la presencia del indio”.
Dos nuevas alegorías cristalizaron relacionadas con el emplazamiento militar. Una fue el proyecto de creación de un Museo Histórico denominado “El Fuerte” para reunir testimonios de distintas épocas. La otra consistió en levantar un templete para identificar el lugar donde estuvo la fortificación. Era una construcción de acceso público desde la Ruta Provincial N° 280 S y tenía un pequeño muro de canto rodado, se colocó un mástil y se hizo una explanada cívica y una gruta. Igualmente, se puso césped y canteros con vegetación de la época.
Al año siguiente, esta devoción por el Fuerte, nuevamente se expresó con el Boletín “Desde el Mangrullo”. Se editó en homenaje “al vigía que desde lo alto de la plataforma de palos alertaba en tiempos pasados sobre los riesgos que acechaban a la seguridad del Fuerte Los Sunchales”. Era una publicación municipal bimensual que informaba las actividades oficiales y privadas. De la misma manera, en la ceremonia de nombramiento a la escuela rural N° 1192 como “Fortín de Sunchales”, la designación era porque el sitio militar fue una “avanzada de progreso y valla de contención contra el indígena.” Continuando con la veneración fortinera por parte de la municipalidad bajo el gobierno de facto de Nilo Cravero, en 1982 se concretó en el Museo y Archivo Histórico la charla “La importancia y evolución de los fortines” en el 96° aniversario de Sunchales.
El escribano y poeta Félix Ramella fue otro apologista del “Día de la Raza” (antigua denominación de la conmemoración del 12 de octubre que resaltaba el triunfo de la etnia blanca sobre el indígena). En 1936 el Semanario La Lucha, perteneciente al Partido Socialista de Sunchales y en ocasión al cincuentenario de Sunchales, publicó su poema titulado “La epopeya del fuerte”, donde se resaltaba: “Viejo cañón… fuiste guardián celoso, vigía precavido, centinela valiente, ¡defensor del progreso contra el indio! Cuando en estas comarcas se extendía el infinito, llena de selvas vírgenes en donde sólo se oía el grito de las fieras alimañas y del indio… tú, pequeño cañón… abanderado del progreso, lograste persuasivo ahuyentar de estas tierras el atraso con sólo tu estampida”. Esta poesía fue nuevamente publicada en 1982 por el Diario El Eco de la Capital del Cooperativismo de Sunchales. Al igual que a Donato, una calle de la ciudad tiene el nombre del compositor.
En la actualidad, la marcha de Sunchales escrita por el escritor local Mario Vecchioli expresa: “fue en los días que sobre la pampa desatado corría el malón, el Fortín levantó su mangrullo y el trabajo cantó su ilusión”. En consonancia con las injusticias referidas, tampoco se concretó la Ordenanza aprobada N° 2231/2012 que establecía nombrar a un espacio verde Pueblos Originarios, entre los concejales qué la sancionaron estaba el actual Intendente Pablo Pinotti.
Fuentes:
Diario El Eco de la Capital del Cooperativismo de Sunchales.
Diario El Litoral de Santa Fe.
Diario La Opinión de Rafaela.
Municipalidad de Sunchales, Libro de Actas
Periódico Castellanos de Rafaela.
Semanario La Lucha de Sunchales.
Zanabria, Maria Angélica, Recopilación Histórica de Sunchales.

