El recuerdo de Néstor Gabriel Miretti

1984 – 4 de setiembre – 2012

Amigo de algunos, compañero de todos…
El tiempo… en el tiempo son muchas cosas que caducan. Que se transforman, que surgen, que se renuevan, pero hay algo que permanece inalterable: el recuerdo, ya sea de un hecho, de una circunstancia, de un contexto o de un protagonista.

En este caso nos retrotraemos en el tiempo para evocar aquel fatídico 4 de setiembre de 1984. Climáticamente fue un martes de lluvia y viento, nada especial y más aún si tenemos en cuenta que el invierno estaba jugando sus últimas fichas, ante el impulso de una primavera que se obstinaba en asomar.

El mediodía estiraba su presencia y la noticia golpeó sin miramientos a las sociedad sunchalense. Un deportista, flamante profesional y mejor ser humano (a raíz de un accidente automovilístico) había dejado de ser presente, para convertirse en pasado.

La congoja alcanzó por igual a todos (sin diferencia ni distinción de ningún tipo), ya que si bien tenía grabados en su alma los colores verde y blanco, merecidamente había sabido granjearse el cariño y el respeto de sus semejantes y de sus ocasionales rivales deportivos e ideológicos.

Néstor Gabriel Miretti o simplemente “Gaby” es el nombre que quedó para siempre grabado en la memoria colectiva de una ciudad y una región, que a lo largo de su historia muy pocas veces evidenció tan masivamente su pesar, ante la pérdida de uno de sus integrantes.

Aunque pasado este tiempo, el recuerdo aún continúa tan latente como si hubiese pasado ayer. Como lo manifestábamos anteriormente la cronología de los hechos, decíamos que llovía, hacía frío y por más que la tarde del 4 de setiembre quería comenzar a despedir el invierno para recibir la primavera, la noticia apenas pasado el mediodía, corrió y recorrió la ciudad como un reguero de pólvora.

Comentaba un conocido periodista deportivo de nuestra ciudad: “El señor mayor que tomaba café en el bar de la avenida, bajó el diario, se acomodó los lentes y escuchó atentamente, seguramente lo conocía y no lo podía creer. El pibe de la humilde casita de un barrio de Sunchales” en patas “chapuceando en el agua, dejó de picar la pelota de goma, secó su rostro con la manga de su viejo pulóver, escuchó atentamente, seguramente lo conocía y tampoco lo podía creer. El auto pisó la banquina de la Ruta Nº 34 y alocado en su andar, el destino se llevó la vida del Dr. Néstor Gabriel Miretti “Gaby”.

Frío, mucho frío y las gotas de lluvia que se entremezclaban con las lágrimas de los cientos de personas que se dieron cita en la casona de Dentesano y avenida Belgrano, para darle un afectuoso beso a ese pibe que se había sabido ganar el afecto de todo el mundo más allá de la ideologías, colores políticos y deportivos.

Para los que vivimos esa época hablar de “Gaby”, significaba hablar y recordar a un ser humano excepcional, dueño de un carisma inigualable, amigos de algunos y compañeros de todos, independientemente del sector del barrio que viviese o del color de la piel que recubría su cuerpo, a tal punto que para él, era indistinto compartir un café en un bar céntrico de la ciudad o un simple vino en el “bolichín” de cualquier barrio de la ciudad.

De acuerdo a su capacidad intelectual con su corta edad ya era Doctor en abogacía y abrazó su otra gran pasión que avizoraba su participación en la actividad política, lo hizo desde el Partido Justicialista, abrazando los ideales propios de este movimiento político con profundo orgullo y pasión. Por eso no tenemos lugar a dudas en manifestar y de acuerdo a su vocación política seguramente hubiese sido una figura indiscutible no solo de la ciudad, sino del Departamento y de la Provincia.

Transcurrieron 28 años de aquella fatalidad, donde quedó una vida joven y plena de inquietudes que había sembrado en su corta vigencia la simiente del afecto, del respeto mutuo y de esa fe inquebrantable que es indispensable para apostar al futuro.

Allá en esa ruta -donde definitivamente se truncaron sus ilusiones– físicamente se quedó «Gaby Miretti». Acá y desde entonces -en la dimensión sincera del afecto– comenzó a estar presente con el duende de su dinamismo contagioso, encerrado su corazón grandote en cada puño que se levanta para festejar, hasta el delirio un gol.

En cualquier rincón del Club de sus amores o en la simpleza cotidiana de las calles de Sunchales, compartida, que hoy te recuerda, haciendo un gesto para disimular la pena, porque sabemos que a “GABY”, la mejor manera de evocarlo es con una sonrisa.

AL CUMPLIRSE UN NUEVO ANIVERSARIO DE SU DESAPARICION FISICA LA UNIDAD BASICA DEL PARTIDO JUSTICIALISTA DE LA CIUDAD DE SUNCHALES QUE ORGULLOSO LLEVA SU NOMBRE, QUIEREN RENDIR EL MAS SENTIDO Y EMOTIVO HOMENAJE QUE SE LE PUEDA TRIBUTAR A QUIEN SUPO ABRAZAR LOS IDEALES DE NUESTRO PARTIDO JUSTICIALISTA CON ORGULLO Y PASION.

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