José «Pepe» Marquínez: El mundo de los trabalenguas

“En las fosforeras de las florerías / flores fosforeras / fosfoflorecían”.

Los trabalenguas, también conocidos como enroscalenguas o destrabalenguas, son inmemoriales, fueron mutando, evolucionando, algunos se perdieron y nacieron otros que le dieron continuidad. El que da inicio a este artículo se encuentra entre los más nuevos.

Pero, ¿qué es un trabalenguas? Se lo define como: “Un texto breve creado para que su pronunciación sea difícil por la conjugación de palabras parecidas”.

Al igual que los refranes y adivinanzas son anónimos, es decir, de autores desconocidos, ya que a nadie se le ocurriría atribuirse su autoría, aunque puede existir alguna excepción, ya que hay técnicas para crearlos. Existe bibliografía que aborda la temática de los trabalenguas, pero quienes lo publican son meros recopiladores. Deben recitarse de memoria, rápido y sin equivocarse, aunque las primeras veces que lo hacemos ello no sucede. “Trabalenguas sin equivocarse y bien ligerito” (Altea 1999, Recopilación de Carlos Silveyra).

Otra característica que los distingue es su universalidad, es decir, se encuentran esparcidos por todo el mundo, va de suyo, imbuidos de las peculiaridades inherentes a cada país o región.

En cuanto al origen de los trabalenguas, debemos decir que es difuso, aunque la teoría que prevalece es la que afirma que en la antigua Grecia, los oradores los usaban para dar soltura a la pronunciación y preservar la memoria. Ahí va uno corto: “Eugenio es muy ingenuo / pero que mal genio / tiene el ingenuo de Eugenio”.

Los trabalenguas se transmiten por la tradición oral de generación en generación, pero afortunadamente van apareciendo publicaciones que los rescatan del olvido, como por ejemplo: “Si se lengua la traba” de Alejandro Rapetti o “Trabalenguas y otras rimas infantiles” de Carmen Bravo Villasante, Ediciones Gondomar, Madrid 1986.

Existen trabalenguas para niños que los decíamos en la escuela con nuestros compañeritos o en el entorno familiar, o con nuestros amiguitos en una inocente competencia. Obviamente son más sencillos de pronunciar, como este: “Lado, ledo, lido, lodo, ludo / decirlo al revés lo dudo / ludo, lodo, lido, ledo, lado / que trabajo me ha costado”.

Hay algunos que exhiben cierta dificultad sobre todo para memorizarlos: «Hay suecos en Suiza / y suizos en Suecia / pero hay más suizos en Suiza / que suizos en Suecia / y hay más suecos en Suecia / que suecos en Suiza”.

Los trabalenguas presentan otras cualidades además de las ya señaladas: son cortos, estimulan la dicción, el vocabulario y el manejo de la lengua, emplean palabras parónimas, son difíciles de pronunciar, usan aliteraciones, es decir, palabras que tienen las mismas letras y además se pueden incluir palabras inventadas para dotarlos de una mejor rima. Les dejo otro: “Compadre cómpreme un coco / compadre coco no compro / porque el que poco coco come / poco coco compra / y como poco coco compro / poco coco como».

Silvia Schujer en “Sueltapalabras” afirma “además de presentar dificultades fonéticas, las que se acrecientan al aumentar la rapidez, los trabalenguas deben ser coherentes, pueden contener una frase absurda, pero deben guardar su coherencia interna”.

Hay clásicos, como “Pablito clavó un clavito” o “María Chuchena techaba su choza”, pero también hay otro que es muy conocido: “Tres tristes tigres / tragaban trigo en un trigal / en tres tristes trastos / tragaban trigo / tres tristes tigres».

Existen diversas técnicas para pronunciarlos, por ejemplo: tome un lápiz, lo coloca paralelo a la boca, lo muerde suavemente y comienza a decir el trabalenguas cuidando que no se le caiga el lápiz. Otro que le apunto: coloque su lengua sobre la última muela y recítelo, en ambos casos, se complica decirlos.

Uno más antes de irme así nos seguimos divirtiendo: “Paco Peco / chico rico / insultaba como un loco / a su tío Federico / y este dijo / poco a poco / Paco Peco / poco pico”.

Ahora si me voy, no sin antes recordarles que el 8 de noviembre ha sido instituido como el Día Mundial del Trabalenguas, entonces, conviene ir practicando, eso sí, en voz alta, de memoria y ligerito. Chau.

Demóstenes fue uno de los oradores más relevantes de la historia y un importante político ateniense. Sus dotes de oratoria constituyen la última expresión significativa de las proezas intelectuales atenienses.

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