
De movida se sabía que iba a ser un partido duro, con dos equipos que ostentaban un andar a pura victoria. Terminó siendo un encuentro de playoff, duro, raspado y jugado a muerte, casi como si supieran ambos planteles de la derrota de Obras que cayó ante Sionista y quisieran aprovechar el traspié para arrimarse más a la cima de la Tabla.
En el arranque se vio a un juego de internos cordobeses sumamente efectivo, especialmente Lloreda, que en una rareza para la Liga, le ganó casi siempre que se lo propuso a Battle. Los locales se encontraban maniatados y no encontraban respuestas bajo el aro ni tampoco desde la distancia (cerrarían un pobre 3/19) y con una guapeada en el cierre del chico inicial, pudieron arrimarse a Atenas que igualmente se quedó con el parcial (16-22).
A partir de allí, los de Demti corrigieron su defensa para impedir, en primera instancia, que la visita se escapara, encontrando luego algunas variantes ofensivas (27-29) que le pusieron más picante al juego. Claro que el suplicio aurinegro lejos estaba de terminar y más allá del aliento de su público, los cordobeses se escaparon (29-44) ya en el tercer cuarto, dejando un aroma de partido terminado.
Como si de una prueba de carácter se tratara, el Tigre afiló sus garras para empezar a bajar rebotes, achicando las distancias, sabiendo que si no reaccionaba allí, sería demasiado tarde. Se impuso en el parcial (17/10) y dejó en claro que el partido sería bien diferente ya que, aunque seguía estando abajo en el marcador (48-49), todo era mucho más ajustado, tanto que dispuso de varias ofensivas para pasar al frente pero no pudo concretar ninguna y Atenas construyó una luz en torno a los seis tantos que defendería a muerte.
El último tramo se jugó con dientes apretados, con bajos aciertos pero mucha emoción y la visita, que seguía comandando el juego, nunca se alejó del libreto dispuesto por el Che, cerrando una y otra vez las opciones de reacción local. Los árbitros, en una noche para el olvido, aportaron por momentos fallos dudosos y confusos que irritaron más al aurinegro que fue pura impotencia y buscó desde la distancia en los últimos ataques un milagro que nunca iba a llegar porque a la bajísima efectividad, se le sumaron tiros enredados e incómodos.
Así, Atenas se llevó la victoria 60-66, merecida y justa ya que la virtud principal fue bajar el alto goleo del Tigre en su cancha que tuvo en ofensiva un buen andar de sus titulares (4/5 superaron los dos dígitos: Treise 18, Pittman 14, Saglietti 12 y Battle 12 puntos, 11 rebotes y 3 tapas) pero que no contó con aporte del banco (solamente 2 puntos de Fernández Chávez), siendo un equipo demasiado corto para imponerse a un Atenas que sigue de racha de la mano de un viejo conocido de los aurinegros.
Planilla completa del partido.




