
La buena noticia, tras una noche para el olvido, es que Libertad aún tiene mañana, hay futuro y margen para el error. Obviamente que habrá que trabajar muy duro en las próximas 72 horas para llegar de la mejor manera al tercer choque de la serie de Cuartos que ahora está igualada en uno. Seguramente, Daniel Rodríguez deberá hacer hincapié en la parte mental, en lo actitudinal, ya que las 21 pelotas perdidas y los 14 rebotes ofensivos que le tomó Boca no le hicieron gracia en absoluto.
Las variantes se sucedieron pero nunca aparecieron las respuestas en un equipo que siempre se mostró enredado, cediendo la iniciativa a los Xeneizes que tampoco supieron aprovechar las innumerables ventajas que ofrecieron los Tigres. La limitación de Boca por escaparse en el tanteador, por momentos fue tan exasperante como la dificultad de Libertad para anotar en dos ataques consecutivos.

Como pocas veces en su cancha, Zeta Rodríguez consumió rápidamente cuanto minuto tenía a su disposición para intentar hacer reaccionar a sus dirigidos, algo que nunca pudo conseguir. La gente también aportó lo suyo, alentando desde las tribunas y cuando los aurinegros pudieron en un par de ocasiones ponerse a 4-5 puntos, atronó El Hogar de los Tigres, ganando en clima de playoff.
El final terminó anticipándose algunos segundos, ya que con poco más de un minuto en el tablero, un robo de Profit (luego de que perdiera varias pelotas increíbles consecutivamente) le dio esperanza, aunque fue tan solo una ilusión y la noche terminó cerrándose tan oscura como había comenzado.

