
Los Tigres lucharon todo el partido pero alternaron buenas y malas en un cierre discreto que tuvo al local más enchufado que pudo hacer la diferencia necesaria para quedarse con una victoria por 75-72, fundamental para alimentar sus aspiraciones de clasificar a los playoff.
Acaso haya sido esa necesidad imperiosa del local de hacerse con la victoria lo que lo impulsó un poquito más alto que al elenco aurinegro que pareció que se volvía con un triunfo pero que terminará regresando con las manos vacías.
Segunda derrota en un par de días. Segundo traspié ajustado pero caída al fin, de un equipo que pareciera se ha relajado luego de conseguir el primer objetivo: clasificar a los playoff de postemporada.
El partido casi no tuvo diferencias entre ambos planteles, que fueron alternando el comando de las acciones sin que hubiera un claro dominador (el Cervecero llegó a sacar 8 de distancia, Libertad se pudo alejar a 11 puntos como máximo).
El cierre fue mano a mano y el local terminó equivocándose menos. En un partido cerrado, son las pequeñas diferencias las que terminan teniendo un gran peso. Así fue con un par de decisiones apresuradas de un equipo que cerró la noche con 6/34 en triples (17%).
Los marplatenses casi no movieron el banco, el cual les aportó apenas cuatro unidades; Libertad se repartió algo más pero así y todo, le costó sobremanera encontrar un jugador que desequilibrara más allá de algún pasaje puntual de cada uno.
La mala noticia para los Tigres radica en la lesión de Sebastián Vega, que jugó poco más de 15 minutos y a quien seguramente se le realizarán estudios en las próximas horas para determinar el grado de compromiso. El alero es una pieza fundamental en el andamiaje aurinegro y su ausencia sería demasiada ventaja para lo que se viene; en la temporada ya debió ser reemplazado temporalmente pero con una frustrada experiencia.

