Desde el vamos se sabía que iba a ser un partido duro y complejo. Quilmes sabe de sus limitaciones y se entrega a fondo porque sabe que esa es la forma en la cual cuenta con chances de ganar partidos. Así las cosas, el partido transitó por la paridad durante buena parte del mismo.
Alternándose el comando de las acciones, ninguno podía escaparse en el tanteador, más allá de pequeñas rachas. Hubo un intento de dominio de parte del local, que en el segundo cuarto se impuso 17-12 pero tras el reingreso el 16-18 volvió a emparejar las acciones del juego.
En el último parcial, José Vildoza y Pablo Barrios prácticamente monopolizaron las ofensivas aurinegras. Entre los dos (Goldenberg un doble y un simple, Brussino un simple fueron los otros aportes en el cuarto) se encargaron de que el ataque local fuera construyendo una distancia importante, que fue creciendo hasta los 11 puntos 72-61 con poco menos de tres minutos por jugar.
Terminó siendo una trabajosa victoria que obligó a los de Müller a mantener la concentración todo el juego para sumar puntos importantes de cara al objetivo de clasificar a los playoffs.

