Regatas llegó a la ciudad con una premisa: revertir la situación incómoda en la que se encuentra, con un plantel de jugadores de renombre que navegaba por las últimas posiciones. Así, con argumentos simples, pudo encontrarle de movida la vuelta a un juego que nunca resultó cómodo para Libertad, viéndose superado y perdiendo 80-68.
El campeón no tuvo una buena noche, por momentos disimuló con la efectividad de Osborne (28 puntos) y por otros, fue la entrega y el esfuerzo lo que lo hicieron mantenerse a tiro. Pero siempre, la visita tuvo el control de las acciones y no se perturbó ni cuando llegó el local a estar a seis puntos de distancia, amenazando tomar el liderazgo.
Las ausencias en los Tigres fueron difíciles de suplir, ante un equipo que tiene no solamente jugadores de jerarquía sino de gran capacidad goleadora como Acosta (18 puntos) o Watson (20). Si a eso se le suma el criterioso manejo de Montecchia, la cosa toma el color que más le gusta a los correntinos.
De movida pudieron sacar las primeras diferencias, aprovechando de una escasa efectividad en el local, rápidamente lo duplicaron (14-28). Las faltas en los jugadores internos del local también fueron aprovechadas por Santander, mientras que Lamas, sin Pelussi, recurrió a Landoni, casi sin utilizar al refuerzo temporal de Fernando Cavagna.
Con mucha garra, en el segundo chico, el local fue acercándose, sufriendo en cada ofensiva para poder achicar la distancia con el que sería su mejor parcial (26-19) para irse al descanso ilusionado en poder revertir la situación.
Sin embargo, el complemento trajo de regreso a un Regatas en su mejor versión, que hizo hincapié en sus hombres más efectivos de la noche para construir una ventaja de 16 puntos. Con la misma, pareció que el partido comenzaba a sentenciarse pero nuevamente, la garra aurinegra lo volvió a acercar.
El final ya era imprevisible, parecía que en cualquier momento, el campeón despertaría y podría deshacer la luz de una decena de puntos que mantenía la visita. Lo hizo hasta llegar a cinco tantos (62-67) pero el tiempo le jugó en contra, así como los nervios de un cierre en desventaja. Un par de corridas y la efectividad desde la línea de libres de Montecchia por un técnico a Lamas en el cierre, terminaron de sepultar las esperanzas de los Tigres que cayeron 68-80, perdiendo el invicto de 4-0 de la segunda fase en su estadio y dejando escapar la chance de arrimarse más aún a lo más alto de la tabla de posiciones.

