El complejo contexto económico actual ha hecho que en los últimos meses, en la ciudad se advierta una cierta prudencia en lo que corresponde a los incrementos de los servicios públicos.
El primero en hacer punta en este sentido fue el generado a través del debate por la actualización de la Tasa Municipal. Frente a posturas de limitar el pedido que a fines del año pasado había efectuado el Ejecutivo a partir de una cuenta que arrojaba cerca del 50% acumulado en lo que iba del 2018, el consenso llegó con la aplicación de porcentajes menores en los primeros tres meses de este año.
Ahora es el servicio de agua potable el que tendrá una operatoria similar. Desde el Concejo se aprobó que sea elevado al Enress un incremento inicial en marzo del 20 por ciento para todos los usuarios. Luego, dependiendo del consumo, puede agregarse entre un 6 y un 12 por ciento más.
De esta forma, el agua se suma a esta modalidad, buscando reducir el impacto en las cuentas de los frentistas.
Con seguridad, las reiteradas expresiones de «gasto de calidad» que se han escuchado en el recinto meses atrás tendrán nuevamente lugar en un futuro próximo, donde se espera también una definición acerca de aquella decisión de congelar los salarios de los miembros del Gabinete y Concejo Municipal.
Se trata de temas sensibles que, además, quedarán en medio de la campaña de las Paso.
Pensando un poco más adelante, previendo la evolución de precios que se viene registrando hasta el momento, la casi segura necesidad de retocar las Tasas Municipales estará en medio de las Paso y Generales, poniendo nuevamente un campo minado para el Ejecutivo actual que, como se dijo, deberá argumentar positivamente ante los seguros embates de los demás candidatos en una discusión que puede correr riesgos de tomar caminos distintos a los que deberían transitarse.

