REP 132 – La escuela actual

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Resumen del libro: «Apuntes para la historia de Sunchales», de Basilio M. Donato.

La escuela actual
En la Tercera Colonización de Los Sunchales, que por decreto de la fundación acaecida el 19 de octubre de 1886 perdió el artículo «Los», quedando Sunchales simplemente, el primer Juez de Paz, Don Ramón Casabella, solicitó al superior gobierno de la provincia, el 12 de enero de 1887, la creación de una escuela, en razón de contar la población con 20 niños en edad escolar, mínimo establecido por ley para tener derecho a la instrucción oficial.

La provincia, por carecer de recursos disponibles en su presupuesto para creaciones de escuelas, postergó el pedido del Juez para el ejercicio 1888. Tampoco en este año se iba a atender las necesidades escolares de Sunchales, pero sucedió lo imprevisto, que felizmente dio solución al problema escolar de la nueva colonia.

En María Luisa, localidad del Departamento Las Colonias, yacían en una casa particular, los muebles y útiles de una escuela creada en 1887, pero que no hallándose un maestro que fuere allí, se optó entonces por resolución del Gobernador Gálvez, transferir la partida y los muebles a la localidad de Sunchales.

Los maestros, al comienzo del siglo XX hasta el traslado de la escuela al local actual, trabajaban en casas particulares, en aulas separadas unas de otras, por una puerta, estrechas y casi sin luz adecuada y ventilación, solos con grados superpoblados, debiendo multiplicarse para atender convenientemente a cada grupo. Por consiguiente, el trabajo que daban era totalmente pasivo en la mayoría del tiempo, cuando no, enviaba a toda una clase al patio a recrearse por un largo rato. En consecuencia, el aprovechamiento era lento y se repetían los cursos varios años.

El maestro Santiago Bonaudi y sus alumnos de la Escuela Italo-Argentina. Se distinguen los siguientes alumnos: José Minardi, Benito Cataneo, Schierano, Américo Bonaudi, Ricardo y Rómulo Pepa, Juan Bautista Viotti y hermano de Margarito Bolatti (Museo y Archivo Histórico Municipal).

El mismo problema lo tenían las escuelas particulares, la de Don Santiago Bonaudi y de Eugenio Torre. Pero en general, los hombres salidos de estas escuelas pese a haber desertado prematuramente (apenas terminado el 3° o 4° grado) supieron desempeñarse en el comercio y ocupar cargos de responsabilidad en instituciones de diversa índole en Sunchales, inclusive, en empleos públicos, bancos, sociedades y hasta una diputación.

Existía la costumbre, por parte de los padres, de retirar a un hijo de la escuela prematuramente a fin de que aprendiera un oficio.

Hoy nuestras escuelas oficiales y las consideradas particulares, marchan al unísono por la senda de un constante progreso escolar, lanzando año tras año, legiones de jóvenes capacitados para llevar a la nación argentina a ocupar un sitial de privilegio en el concierto general de las naciones del mundo.

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