La imagen de expendedoras a oscuras, mangueras cruzadas y prácticamente ningún movimiento (salvo por los servicios complementarios) es la que ha vuelto a las estaciones de servicio de la ciudad, las cuales han agotado su provisión de combustibles recibidos en los últimos días. Por otra parte, si bien no es del todo norma el nivel de harina existente en panaderías, aún se está lejos del desabastecimiento de dicho elemento.
Las largas colas que se vieron en las shell, tanto en el centro de la ciudad como en la ruta nacional 34 ya eran desde ayer por la noche cosa del pasado. En tanto, las demás bocas de expendio, ya sean de bandera blanca o Ypf, viven esta misma realidad desde hace largos días.
En ellas ya es una postal habitual ver a empleados esperando por el arribo de algún camión con combustible que les permita desarrollar buena parte de las tareas habituales. Sin embargo el tiempo pasa y la incertidumbre crece, a pesar de que el ánimo había cambiado en la semana anterior a partir del reaprovisionamiento evidenciado.
Todavía hay pan
A través de una recorrida telefónica por la cámara de Panaderos que funciona en el marco del Centro Comercial y de comercios del rubro no federados a dicho ente, el panorama que se puede recoger es de preocupación pero no desalentador.
Ocurre que en los últimos tiempos, muchos han sido los anuncios de ausencia de harina y por ende falta de productos de panificación. No obstante, en la ciudad los panaderos han encontrado ciertas soluciones que les dan algo de alivio para poder continuar con la labor diaria. Entre ellos, el haber cambiado de proveedores o coordinar viajes en fletes especiales para munirse de bolsas de harina que les permiten varios días de trabajo.

